• Nuestros Sitios
    • La Crónica CDMX
    • La Crónica Querétaro
    • La Crónica Jalisco
    • La Crónica Morelos
jueves, junio 4, 2026
Presidente y Dir. General: Jorge Kahwagi Gastine
Sin resultados
Ver todos los resultados
Crónica Puebla
  • Inicio
  • Nacional
  • Metrópolis
  • Ayuntamiento
  • Gobierno
  • Política
  • Academia
  • Mundo
  • Escenario
  • Deportes
  • Inicio
  • Nacional
  • Metrópolis
  • Ayuntamiento
  • Gobierno
  • Política
  • Academia
  • Mundo
  • Escenario
  • Deportes
Sin resultados
Ver todos los resultados
Crónica Puebla
Periodico
Inicio Opinión

2024: El Panorama

Crónica Puebla por Crónica Puebla
10 junio, 2022
en Opinión
Si buscan la reelección, en febrero dejan cargo

Foto: Agencia Enfoque/Archivo

Compartir en FacebookCompartir en Twitter

Agenda Ciudadana

Jorge Alberto Calles Santillana

Dos imágenes me quedan en la mente después del reciente proceso electoral. La primera, la impresión que deja el mapa gubernamental pintado de guinda luego de que Morena ganara cuatro de las seis gubernaturas  disputadas el pasado domingo: el partido del gobierno parece venir devorando al país desde el sur.

La segunda, de elaboración propia: la que me produce la abstracción del proceso. Por un lado, el México político,  mayoritario. Por otro, el México de la sociedad civil, el minoritario y que de momento me queda representado  por el INE.

Dos Méxicos: el México-Morena y el México-INE. El primero, en vías de expansión; el otro, en vías de extinción.

Ambas imágenes suscitan en mí varias observaciones.

Una. Las elecciones del domingo pasado hacen claro que Morena no deberá tener mayores problemas para conservar la presidencia en 2024. Por un lado, los apoyos otorgados por los programas asistenciales del gobierno han creado una clientela electoral importante. Seguramente, poco antes de los comicios de julio de 2024 los  montos a repartir serán incrementados y la clientela expandida, de manera que el candidato o la candidata oficial contará con un muy buen soporte en las urnas que reducirá sustancialmente a los opositores las posibilidades de cerrar la competencia. Por otro, el control de las gubernaturas de 20 estados, en los que habitan cerca de 70 millones de personas, esto es, cerca de 55% de la población total y se produce cerca de 56% del PIB, implica una  capacidad de maniobra electoral frente a la cual la oposición tendrá un margen de acción bastante limitado. Por  si fuera poco, las divisiones dentro del PRI y el oportunismo y la escasa calidad moral de la mayoría de sus  integrantes han resultado de gran utilidad para el partido en el poder. Tal parece que en estos comicios, los  gobernadores priístas trabajaron para la oposición; los votos obtenidos por el tricolor en 2021 fueron esta vez  para Morena. El año próximo, el Estado de México y Coahuila tendrán elecciones estatales y si sus hoy gobernadores priístas deciden emular a sus colegas, teniendo en mente tal vez embajadas como premios, la  suerte quedará echada. El Estado de México es uno de los bastiones electorales más importantes del país. Por si  fuera poco, la pobreza política y moral de la mayor parte de la oposición facilita aún más el paso ascendente del  partido del presidente.

Dos. Una vez más, el INE hizo un trabajo impecable. El proceso estuvo debidamente organizado y la jornada  transcurrió sin mayores inconvenientes. A pesar de estar bajo el acoso permanente del presidente, el Instituto  cumplió su función cabalmente. La transparencia de su proceder desarma las acusaciones de ser un instrumento  de los llamados enemigos del régimen, cuya ocupación sería alterar resultados electorales. No hay, hasta este  momento, una sola queja sobre el proceso. El INE hizo posible que los ciudadanos acudieran a las urnas a  expresar su voluntad. No operó para evitar el avance de Morena, a pesar de que significa el incremento de  presiones para disminuirlo, maniatarlo o desaparecerlo. Así, frente al poder y su partido se planta el INE y lo que  representa: el esfuerzo de sectores de la sociedad civil que por décadas han puesto su empeño y dedicación para transformar el régimen autoritario que construyó el PRI y que ahora reviven y llevan a nueva dimensión el  presidente y Morena. Es el México hoy más minoritario que nunca, el México que Aguilar Camín llama –de manera sarcástica, tal vez– “superficial”, el que cree que sólo mediante instituciones sólidamente democráticas es posible proyectar nuevos y mejores futuros. El México que el año próximo puede recibir otro golpe casi letal  cuando Morena haga hasta lo imposible por sustituir en la presidencia a Lorenzo Córdova, con alguien muy  posiblemente afín al presidente. De ser así, las elecciones de 2024 estarán organizadas, muy probablemente, muy apegadas al modelo de procesos que al presidente le parecen los adecuados: en los que el partido en el poder  juegue con todas las ventajas para asegurar un triunfo que, desde ya, puede ser cantado.

Tres. Aún cuando el presidente tiene grandes posibilidades de heredar el trono a quien él considere más  manipulable –sueño de todo presidente mexicano– hay, no obstante, posibilidades, así sean mínimas, de que el  tren se descarrile y la oposición consiga un milagro en las urnas. Curiosamente, ese escenario no depende tanto de a quién o a quiénes elijan los partidos opositores como contrincantes del ungido oficial. Depende, más bien, de la elección del sucesor por parte de López Obrador. Si abrir el proceso de sucesión con tanta antelación fue un error o no, lo sabremos precisamente el año próximo cuando Andrés Manuel se decante por su “corcholata”  favorita. Los aspirantes desechados –que son varios y cuentan con grupos propios y con fuerza dentro del  partido–podrían ocuparse de hacerle difícil el triunfo a quien habrá matado sus aspiraciones. Las preocupaciones  de Joe Biden por el juego abierto que López Obrador hace a favor de la candidatura de Trump, su claro  posicionamiento con los gobiernos autoritarios de América Latina y lo que esto representa para el desarrollo del  narco estado en el que se está convirtiendo México, podrían conducirlo a pagar con la misma moneda y jugar, él  también, en el proceso electoral del país vecino. ¿Qué tanta eficacia podría tener? Aparentemente poca. Pero eso  no se sabe, hasta que se sabe.

Etiquetas: 2024ciudadeleccionesestadoMéxicoopinionPuebla

Publicación anterior

Incrementa 9% robo de motocicletas

Siguiente

Al Oído

Siguiente
ASE va por factureras implicadas con fraudes en Texmelucan, Cuetzalan, San Pedro y San Andrés Cholula

Al Oído

Columnistas

Arturo Luna Silva

Arturo Luna Silva

Garganta Profunda

UN FRANKENSTEIN LLAMADO LA CNTE

Guillermo Pacheco Pulido

Guillermo Pacheco Pulido

Es Relativo

Científicos internacionales orgullo de Puebla

logo
cuan138
1 win пинап бетвиннер aviator game лаки джет 1win

Categorías

  • Academia
  • Al oído
  • Ayuntamiento
  • Bienestar
  • Cultura
  • Deportes
  • Entretenimiento
  • Es Relativo
  • Escenario
  • Garganta Profunda
  • Gobierno
  • La Quinta Columna
  • Metrópolis
  • Mundo
  • Municipios
  • Nacional
  • Negocios
  • Opinión
  • Política
  • Portada
  • Principal
  • Sin categoría
  • Soliloquio
  • Sucesos

Versión impresa

version impresa

Nosotros

Presidente y Dir. General: Jorge Kahwagi Gastine
Vicepresidente: Jorge Kahwagi Macari
Subdirector y Gerente General: Rafael García Garza

  • Nuestros Sitios

© 2019 La Crónica Puebla.

Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Inicio
  • Nacional
  • Metrópolis
  • Cultura
  • Academia
  • Negocios
  • Mundo
  • Escenario
  • Deportes
  • Opinión
  • Bienestar
  • Sucesos

© 2019 La Crónica Puebla.