Por: Lic. Guillermo Pacheco Pulido
Es relativo
Miles de cambios y transformaciones están generando la ciencia y técnica.
De ellos, son trascendentes los que nos llevan al cambio o pérdida de nuestra identidad nacional y universal.
No es un tema sólo de cultura sino de la existencia misma de la sociedad, a partir de su célula base que es la familia, y esto es grave.
La forma de que haya cohesión social es a través de la comunicación y esto se logra esencialmente por medio de la palabra o, diría, de la gramática.
Ya de suyo estamos perdiendo comunicación con el uso arbitrario de nuestro “celular”.
En las reuniones de la familia, todos los integrantes tienen su celular, y a la hora de tomar alimentos, ya no hay pláticas o intercambio de opiniones necesarias para fortalecer la unidad.
La palabra tiende a desaparecer, ahora le dicen a uno a través del celular con dibujos y signos llamados emojis y stickers: “estoy contento”, “estoy triste”, con muñecos, retratos o figuras que lloran o ríen, es decir, se expresan los sentimientos no con palabras: verbi gracia, TQM (te quiero mucho), NTP (no te preocupes), repito, sin utilizar letras, de ahí que estás tienen a desaparecer del vocabulario, ya no forman parte de la gramática actual, se sustraen de la etimología, de la filología, de la lingüística. Diría yo que es una nueva lengua, que estará dejando atrás al castellano y a la población que lo usa.
Es tal el avance y el uso de esos signos que modifican al lenguaje, y tal vez, en algunos años más, el signo o los signos sean el único lenguaje de esos nuevos tiempos. La lingüística será la que determina la estructura de ese nuevo lenguaje, lenguaje que formará su propia gramática y a la que se le sumarán los barbarismos, los galicismos y los anglicismos.
Posiblemente se llegue a la desaparición de lenguas y sólo haya una lengua universal a través de emojis, stickers y otras figuras que surjan en el caminar de la transformación gramatical. Esto tiene mucho de verdad y deben estar alerta, aún esta generación de este siglo.
Independientemente de que a la gramática española la sacrificamos todos los días, por ejemplo, convirtiendo sustantivos en verbos: “botinísese” es decir: “póngase botas”, el verbo “poner” se sustituye por “botinísese” y a este sustantivo se le convierte en verbo.
En realidad, la gramática de suyo es compleja, muy compleja, por ejemplo escribimos: a costas de… en lugar de: “a costa de”; a causa que… en lugar de: “a causa de que”, escribimos a menos de que… en lugar de “a menos que” o “a menos de”.
Hay diversidad de libros y autores sobre la gramática; uno es el titulado Gran cacería de gazapos en cartas cotidianas escrito por Don Salimoy, editorial Panorama. México. Fernando Valle Ferado, que resulta muy práctico e importante.
En realidad, nadie tiene derecho a condenar, sancionar o censurar a una persona por usar mal una palabra. La Real Academia Española señala que hay que respetar las palabras que se utilizan sujetas a las propias normas de la colectividad en donde se utilizan; hay que conocer el texto y contexto, que no es nada fácil, más aún cuando los idiomas y las palabras que lo integran tienen muchos siglos de existencia a través de los cuales se transforman y superviven.
Solo hay que estudiar la gramática, aplicarla a fin de dar fortaleza a nuestra identidad nacional, que seamos un sólo país y no varios.
A veces hasta en el hablar destruimos la gramática, OMG!
Gxs y, plis, NTC.


