Por: Cecy Rendón
Una pequeña libreta y una pluma son tus mejores amigos a la hora de controlar tu economía. La mayoría de nosotros no tenemos ni idea en qué “se nos va el dinero”. Si yo le pregunto a cualquiera “¿En qué gastas?”, la mayoría no puede dar un número exacto y muchos, siquiera, un aproximado. Aunque usted no lo crea es muy común, pero no debería ser normal.
En el día a día tenemos la cabeza en tantas cosas que no estamos pensando en qué gastamos exactamente. Y además de los gastos fuertes, como la renta, la luz, el súper, etcétera, tenemos muchísimos gastitos que no vemos… Las propinas, un antojito, algo que se nos atravesó y nos compramos… y de repente se acaba el dinero y no supimos ni en dónde. Si no sabemos exactamente en qué gastamos, será imposible mantener unas finanzas sanas, planear, ahorrar, y muchísimo menos salir de deudas.
La buena noticia es que controlar los gastos tiene una solución muy muy sencilla y además muy barata. Hay que tener una libreta de gastos. Se trata de traer en la bolsa o en la mariconera una pequeña libreta, día a día anotar la fecha y anotar todos y cada uno de los gastos.
No te esperes hasta la noche, porque no te vas a acordar de muchas cosas; el secreto es hacer el hábito de anotarlo en el momento. ¿Pagaste algo? Anótalo. ¿Fuiste a la tiendita de la esquina? Anótalo. ¿Diste propina? Anótalo.
Si logras hacerlo por una semana te darás cuenta de muchos gastos que te están drenando tu dinero y ni te habías dado cuenta.
En un mes tendrás uno de los mejores hábitos de tu vida financiera: el control de tus gastos. Y a partir de tus anotaciones puedes comenzar a ver y entender tus patrones de gasto, puedes planear mejor, de puedes dar cuenta en donde puedes ahorrar para pagar deudas más rápido, en dónde puedes dejar de gastar e invertir en algo que te de más dinero.
El secreto es, semana tras semana y mes con mes, darte un momento para ver tus gastos y encontrar maneras de mejorar tus hábitos. Si vives en pareja cada uno debe de traer su propia libreta y una vez al mes sentarse juntos a analizar sus gastos y planear cada vez mejor qué hacer con el dinero.
No se trata de juzgar a nadie, eso es muy importante, se trata de hablar en pareja y de lograr mejorar las finanzas de toda la familia.


