Dr. José Manuel Nieto Jalil
Director del Departamento Regional de Ciencias en la Región Centro-Sur
Tecnológico de Monterrey Campus Puebla
Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible constituyen un llamamiento universal a la acción para poner fin a la pobreza, proteger el planeta y mejorar las vidas y las perspectivas de las personas en todo el mundo. Particularmente, el objetivo quinto hace referencia a lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas. Ellas representan la mitad de la población mundial y también, por tanto, la mitad de su potencial. Sin embargo, la desigualdad de género persiste hoy en todo el mundo y provoca el estancamiento del progreso social.
La igualdad entre hombres y mujeres es una prioridad global de la Unesco y el apoyo a las jóvenes, su educación y su plena capacidad para hacer oír sus ideas son los motores del desarrollo y la paz. La igualdad de género no sólo es un derecho humano fundamental, sino que es uno de los fundamentos esenciales para construir un mundo pacífico, próspero y sostenible. Poner a las mujeres y las niñas en el centro de las economías dará lugar, fundamentalmente, a mejores resultados de desarrollo y más sostenibles para todos, apoyará una recuperación más rápida y encauzará al mundo para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Adicionalmente, la crisis de la pandemia que estamos viviendo en todo el mundo, podemos contactar que las mujeres se encuentran en la primera línea de la crisis como trabajadoras de la salud, cuidadoras, innovadoras y organizadoras comunitarias. También se encuentran entre las y los líderes nacionales más ejemplares y eficaces en la lucha contra la pandemia. La crisis ha puesto de relieve tanto la importancia fundamental de las contribuciones de las mujeres como las cargas desproporcionadas que soportan.
El acelerado avance de la ciencia y la tecnología que caracteriza al siglo XXI enfrenta actualmente un desafío impostergable: contribuir a un desarrollo humano sustentable, equitativo e integral, en un marco de respeto por la igualdad de oportunidades de género, reconocimiento de la diversidad cultural y étnica, cuidado del medioambiente, fortalecimiento de la democracia y resolución de las necesidades de crecimiento nacionales y regionales.
Hoy pretendemos hacer una reflexión acerca de algunos de los avances y logros científicos conseguidos por las mujeres a lo largo de la historia, evidentemente resultaría imposible enumerarlas todas, por lo que sólo nos centraremos en los premios Nobel recibidos en áreas de física, química y medicina. Maria Salomea Skłodowska-Curie, la mujer que cambió las normas del Nobel, ya que la academia sueca se resistía a premiar a una mujer. Marie Curie fue pionera en el campo de la radiactividad y la primera mujer en recibir un Nobel y a la vez la primera persona en recibir el Premio Nobel dos veces, primero el de Física, en 1903, junto con su esposo, Pierre y el de Química ocho años después, en 1911, esta vez en solitario. Marie Curie fue también la primera mujer en ocupar el puesto de profesora en la Universidad de París.
Casi un cuarto de siglo después fue que otra mujer recibió el Nobel, fue precisamente Irene, la hija de Marie Curie. El Premio Nobel de Química de 1935 fue otorgado en este caso en forma conjunta al matrimonio Joliot-Curie (Frédéric e Irene) en reconocimiento por la síntesis de nuevos elementos radiactivos; su mamá no pudo estar en la premiación, había muerto un año antes de leucemia, probablemente por la exposición a la radiactividad con la que trabajó. Doce años más tarde, en 1947, Gerty Theresa Cori recibió el Nobel de Medicina y Fisiología (primera mujer en lograrlo en esta categoría) por su descubrimiento del curso de la conversión catalítica del glucógeno; posteriormente en 1963 el Premio Nobel de Física lo recibió María Goeppert Mayer por sus contribuciones a la teoría del núcleo atómico y de las partículas elementales y, en 1964, el de Química a Dorothy Crowfoot Hodgkin por la determinación de la estructura de muchas sustancias biológicas mediante los rayos X.
En los años 1977, 1983, 1986 y 1988 nuevamente cuatro mujeres recibieron el Premio Nobel de Fisiología y Medicina, pero compartidos con hombres, primeramente la física norteamericana Rosalyn Yalow para el desarrollo de radioinmunoensayos de las hormonas peptídicas, posteriormente las científicas Barbara McClintock por su descubrimiento de los elementos genéticos móviles y Rita Levi-Montalcini y finalmente la científica Gertrude Belle Elion por sus descubrimientos de principios importantes para el desarrollo de medicamentos. Nuevamente en el año 1995, 2004 y 2008 otras tres mujeres ganaron el Premio Nobel de Fisiología o Medicina: primeramente, Christiane Nüsslein-Volhard por sus descubrimientos relativos al control genético del desarrollo embrionario temprano; Linda B. Buck por sus descubrimientos de los receptores de olor y la organización del sistema olfativo y Françoise Barré-Sinoussi por su descubrimiento del virus de la inmunodeficiencia humana.
En el año 2009 dos mujeres recibieron el Premio Nobel en dos categorías diferentes, el de Química fue otorgado a Ada E. Yonath por el estudio de la estructura y función del ribosoma y el de Fisiología y Medicina a Elizabeth Blackburn, por el descubrimiento de cómo los cromosomas están protegidos por los telómeros y la enzima telomerasa. Los Nobel de Medicina y Fisiología de 2014 y de 2015 fueron otorgados en ambos casos a las mujeres May-Britt Moser por sus descubrimientos de las células que constituyen un sistema de posicionamiento en el cerebro y Tu Youyou por sus descubrimientos relativos a una nueva terapia contra la malaria.
En el año 2018 dos mujeres recibieron el Premio Nobel, primeramente, Donna Theo Strickland obtuvo el Premio Nobel de Física y constituyó la tercera mujer en la historia ganadora de este premio. Sus trabajos contribuyeron al desarrollo de aplicaciones con láser de alta intensidad y Frances Hamilton Arnold el Nobel de Química debido a que sus métodos permitieron crear sistemas biológicos útiles, incluyendo enzimas, rutas metabólicas, circuitos de regulación genética y los organismos con evolución dirigida.
En el año 2020, tres mujeres resultaron galardonadas con el Premio Nobel, Emmanuelle Charpentier y Jennifer Doudna fueron las ganadoras del Nobel de Química de 2020 por su descubrimiento de la técnica de edición genética Crispr/Cas9 (tijeras Crispr). El poderoso método que permite hacer cambios en la estructura del ADN de animales, plantas y microorganismos con altísima precisión, la cuarta mujer en recibir este premio fue Andrea Ghez, por sus descubrimientos que aportan evidencia de la existencia de los agujeros negros.
Finalmente, en el año 2021, los ganadores de los Premios Nobel de Medicina, Química, Física han sido hombres, reavivando un debate recurrente sobre la diversidad en los codiciados premios, particularmente los de la ciencia.
Hacer frente a algunos de los mayores desafíos de la Agenda para el Desarrollo Sostenible dependerá del aprovechamiento de todos los talentos. Eso significa conseguir introducir a más mujeres en estos campos. Es por ello fundamental reconocer que las mujeres y las niñas desempeñan un papel fundamental en las comunidades de ciencia y tecnología y que su participación debe fortalecerse. En la actualidad ya no es raro que haya mujeres científicas, pero falta mucho por hacer en materia de liderazgo. Hay que comprometer a los actuales gobiernos a diseñar políticas en ciencia y tecnología de largo plazo, que integren transversalmente la dimensión de género, asegurando su sustentabilidad financiera y técnica y una mayor participación de la mujer en lo científico, en lo político, en lo económico y en lo social.


