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Transformadoras del mundo

Crónica Puebla por Crónica Puebla
7 septiembre, 2022
en Opinión
Transformadoras del mundo

ESPECIAL

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Dr. José Manuel Nieto Jalil

Director del Departamento Regional de Ciencias en la Región Centro-Sur

Tecnológico de Monterrey Campus Puebla

Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible constituyen un llamamiento universal a la acción para poner fin a la pobreza, proteger el planeta y mejorar las vidas y las perspectivas de las personas en todo el mundo. Particularmente, el objetivo quinto hace referencia a lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas. Ellas representan la mitad de la población mundial y también, por tanto, la mitad de su potencial. Sin embargo, la desigualdad de género persiste hoy en todo el mundo y provoca el estancamiento del progreso social.

La igualdad entre hombres y muje­res es una prioridad global de la Unes­co y el apoyo a las jóvenes, su educación y su plena capacidad para hacer oír sus ideas son los motores del desarrollo y la paz. La igualdad de género no sólo es un derecho humano fundamental, sino que es uno de los fundamentos esenciales pa­ra construir un mundo pacífico, próspero y sostenible. Poner a las mujeres y las ni­ñas en el centro de las economías dará lu­gar, fundamentalmente, a mejores resultados de desarrollo y más sostenibles pa­ra todos, apoyará una recuperación más rápida y encauzará al mundo para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Adicionalmente, la crisis de la pan­demia que estamos viviendo en todo el mundo, podemos contactar que las mu­jeres se encuentran en la primera línea de la crisis como trabajadoras de la sa­lud, cuidadoras, innovadoras y organiza­doras comunitarias. También se encuen­tran entre las y los líderes nacionales más ejemplares y eficaces en la lucha contra la pandemia. La crisis ha puesto de relieve tanto la importancia fundamental de las contribuciones de las mujeres como las cargas desproporcionadas que soportan.

El acelerado avance de la ciencia y la tecnología que caracteriza al siglo XXI en­frenta actualmente un desafío imposter­gable: contribuir a un desarrollo humano sustentable, equitativo e integral, en un marco de respeto por la igualdad de opor­tunidades de género, reconocimiento de la diversidad cultural y étnica, cuidado del medioambiente, fortalecimiento de la de­mocracia y resolución de las necesidades de crecimiento nacionales y regionales.

Hoy pretendemos hacer una reflexión acerca de algunos de los avances y logros científicos conseguidos por las mujeres a lo largo de la historia, evidentemente resultaría imposible enumerarlas todas, por lo que sólo nos centraremos en los premios Nobel recibidos en áreas de físi­ca, química y medicina. Maria Salomea Skłodowska-Curie, la mujer que cambió las normas del Nobel, ya que la academia sueca se resistía a premiar a una mujer. Marie Curie fue pionera en el campo de la radiactividad y la primera mujer en reci­bir un Nobel y a la vez la primera persona en recibir el Premio Nobel dos veces, pri­mero el de Física, en 1903, junto con su esposo, Pierre y el de Química ocho años después, en 1911, esta vez en solitario. Marie Curie fue también la primera mu­jer en ocupar el puesto de profesora en la Universidad de París.

Casi un cuarto de siglo después fue que otra mujer recibió el Nobel, fue pre­cisamente Irene, la hija de Marie Curie. El Premio Nobel de Química de 1935 fue otorgado en este caso en forma conjun­ta al matrimonio Joliot-Curie (Frédéric e Irene) en reconocimiento por la síntesis de nuevos elementos radiactivos; su ma­má no pudo estar en la premiación, había muerto un año antes de leucemia, proba­blemente por la exposición a la radiacti­vidad con la que trabajó. Doce años más tarde, en 1947, Gerty Theresa Cori reci­bió el Nobel de Medicina y Fisiología (pri­mera mujer en lograrlo en esta categoría) por su descubrimiento del curso de la conversión catalítica del glucógeno; poste­riormente en 1963 el Premio Nobel de Fí­sica lo recibió María Goeppert Mayer por sus contribuciones a la teoría del núcleo atómico y de las partículas elementales y, en 1964, el de Química a Dorothy Crow­foot Hodgkin por la determinación de la estructura de muchas sustancias biológi­cas mediante los rayos X.

En los años 1977, 1983, 1986 y 1988 nuevamente cuatro mujeres recibieron el Premio Nobel de Fisiología y Medici­na, pero compartidos con hombres, pri­meramente la física norteamericana Ro­salyn Yalow para el desarrollo de radioin­munoensayos de las hormonas peptídi­cas, posteriormente las científicas Bar­bara McClintock por su descubrimiento de los elementos genéticos móviles y Ri­ta Levi-Montalcini y finalmente la cientí­fica Gertrude Belle Elion por sus descubri­mientos de principios importantes para el desarrollo de medicamentos. Nuevamen­te en el año 1995, 2004 y 2008 otras tres mujeres ganaron el Premio Nobel de Fisiología o Medicina: primeramente, Christiane Nüsslein-Volhard por sus des­cubrimientos relativos al control genéti­co del desarrollo embrionario temprano; Linda B. Buck por sus descubrimientos de los receptores de olor y la organización del sistema olfativo y Françoise Barré-Si­noussi por su descubrimiento del virus de la inmunodeficiencia humana.

En el año 2009 dos mujeres recibieron el Premio Nobel en dos categorías dife­rentes, el de Química fue otorgado a Ada E. Yonath por el estudio de la estructu­ra y función del ribosoma y el de Fisiolo­gía y Medicina a Elizabeth Blackburn, por el descubrimiento de cómo los cromoso­mas están protegidos por los telómeros y la enzima telomerasa. Los Nobel de Medi­cina y Fisiología de 2014 y de 2015 fue­ron otorgados en ambos casos a las mu­jeres May-Britt Moser por sus descubri­mientos de las células que constituyen un sistema de posicionamiento en el ce­rebro y Tu Youyou por sus descubrimien­tos relativos a una nueva terapia contra la malaria.

En el año 2018 dos mujeres recibieron el Premio Nobel, primeramente, Donna Theo Strickland obtuvo el Premio Nobel de Física y constituyó la tercera mujer en la historia ganadora de este premio. Sus trabajos contribuyeron al desarrollo de aplicaciones con láser de alta intensidad y Frances Hamilton Arnold el Nobel de Química debido a que sus métodos permi­tieron crear sistemas biológicos útiles, in­cluyendo enzimas, rutas metabólicas, cir­cuitos de regulación genética y los orga­nismos con evolución dirigida.

En el año 2020, tres mujeres resul­taron galardonadas con el Premio No­bel, Emmanuelle Charpentier y Jennifer Doudna fueron las ganadoras del Nobel de Química de 2020 por su descubrimien­to de la técnica de edición genética Cris­pr/Cas9 (tijeras Crispr). El poderoso mé­todo que permite hacer cambios en la es­tructura del ADN de animales, plantas y microorganismos con altísima precisión, la cuarta mujer en recibir este premio fue Andrea Ghez, por sus descubrimientos que aportan evidencia de la existencia de los agujeros negros.

Finalmente, en el año 2021, los gana­dores de los Premios Nobel de Medicina, Química, Física han sido hombres, reavi­vando un debate recurrente sobre la di­versidad en los codiciados premios, par­ticularmente los de la ciencia.

Hacer frente a algunos de los mayores desafíos de la Agenda para el Desarrollo Sostenible dependerá del aprovechamien­to de todos los talentos. Eso significa con­seguir introducir a más mujeres en estos campos. Es por ello fundamental recono­cer que las mujeres y las niñas desempe­ñan un papel fundamental en las comunidades de ciencia y tecnología y que su participación debe fortalecerse. En la ac­tualidad ya no es raro que haya mujeres científicas, pero falta mucho por hacer en materia de liderazgo. Hay que compro­meter a los actuales gobiernos a diseñar políticas en ciencia y tecnología de lar­go plazo, que integren transversalmen­te la dimensión de género, asegurando su sustentabilidad financiera y técnica y una mayor participación de la mujer en lo científico, en lo político, en lo económi­co y en lo social.

Etiquetas: desarrollo sostenibleempoderamiento de la mujerigualdad de géneromujeres científicaspobrezatransformadoras

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