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Documentan especie vegetal que vive en zonas arqueológicas

Crónica Puebla por Crónica Puebla
22 enero, 2022
en Bienestar
Documentan especie vegetal que vive en zonas arqueológicas
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Por: Jaime Carrera
Fotografías e imágenes: Cortesía: Juan Pablo Ortíz/Juvenal Aragón/Revista Acta Botánica Mexicana

D iecinueve años pa­saron para que vie­ra la luz una inves­tigación en torno a la existencia de una variedad de la planta Echeandia en la Zona Arqueológica de Cho­lula en Puebla, a cargo de Aa­rón Rodríguez Contreras y Juan Pablo Ortiz Brunel, académico y estudiante de Doctorado en el Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarios de la Universidad de Guadalajara.

Esta planta en sus diferentes variedades crece en los alrede­dores de las ciudades de Puebla y Tlaxcala, pero coincidentemen­te en zonas arqueológicas como la cholulteca, la de Cacaxtla en Tlaxcala y Monte Albán, Oaxa­ca, así como en torno vegetación secundaria de bosques de pino encino, según se documentó en un artículo publicado en la re­vista Acta Botánica Mexicana.

En entrevista para Crónica Puebla¸ Aarón Rodríguez Can­tón narró que la primera vez que colectó esta planta fue en el 2002, cuando con un estu­diante de licenciatura, Luis Ortiz –quien realizaba su tesis con él– visitó la zona de Río Frio en la autopista México-Puebla, para después pernoctar en Puebla y fue en Cholula que se toparon con esta planta.

“La idea era conocer la Zona Arqueológica, pero la botánica no se te quita de la mente y ahí vimos esa planta muy grande, pensamos que era otra especie del grupo que andábamos bus­cando (Echeandia), tomamos un ejemplar, pensamos que era una planta común parte de la maleza, con el tiempo no pudimos identi­ficarla pues no estaba descrita en ningún lado”, puntualizó.

Los investigadores acudieron al Herbario Nacional de Méxi­co, un acervo de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), revisaron la colección y encontraron un par de colec­tas hechas en 1970, aunque las plantas recolectadas fueron en la Zona arqueológica de Cacaxt­la-Xochitécatl, las cuales se ha­bían quedado almacenadas, pe­ro sin nombre.

“En 2018 unos colegas que habían sido mis estudiantes también fueron a una reunión a Puebla y cerca de llegar a la ca­seta de cobro de Texmelucan, se les descompuso el automóvil y se encontraron también con es­ta planta que aún tengo conmi­go, ya se secó”, comentó el doc­tor Aarón, tras recordar el largo proceso de documentación de es­ta variedad.

Echeandia (Asparagaceae) es un género americano de geófi­tas herbáceas y de acuerdo con los investigadores su distribu­ción va desde Colorado, Estados Unidos, pasando por México que concentra 74 de 85 especies de esta planta hasta Perú en Sud­américa.

“Cuando incluso fuimos a la colección de la UNAM y vimos que ya se había colectado des­de 1970, dijimos que definitiva­mente era algo diferente, nadie había podido asignarle una iden­tidad y ahí fue cuando conclui­mos ya cien por ciento seguros que era algo distinto, que tenía­mos que documentarlo, no co­menzamos con el trabajo quizá hasta el año pasado de manera formal para el proceso de la des­cripción”, agregó Juan Pablo Or­tiz Brunel.

Este joven investigador com­partió que ha trabajado con el doctor Aarón como estudiante y en proyectos desde hace cin­co años, pues realizó su tesis de licenciatura sobre el grupo de plantas Echeandia: un análisis de su distribución, dónde es el lugar en el que más conviven estas es­pecies y donde coexisten de ma­nera conjunta en el país.

A partir de ello, también fue descubierta una variante de la planta en Jalisco y después la de Cholula, en Puebla. Y a lo largo de 2020, comenzaron el trabajo: medir las plantas, sacar fotogra­fías y describir cada de sus par­tes, así como sus medidas, for­mas y textura.

“Se nos hizo curioso que la in­vestigación causó revuelo y lo atribuimos a que mucha gente pensó que se había descubierto una planta dentro de la pirámi­de de Cholula, no es precisamen­te el caso, es una planta que cre­ce en torno a; al 2017 los únicos dos lugares donde se tenía docu­mentado que crecían eran las pi­rámides de Cholula y la de Xo­chitecátl en Tlaxcala”, dijo Or­tiz Brunel.

En el artículo científico publi­cado se establece que “Echeandia Cholulensis es una especie nueva de México y se caracteriza por desarrollar los engrosamien­tos de las raíces alejados del cor­mo. Las hojas son lanceoladas, onduladas y glaucas. Produce flores ascendentes con tépalos blancos, filamentos clavados y muricados y anteras libres con dehiscencia longitudinal”.

LLAMADO AL INAH

Tras la publicación de la investi­gación, Rodríguez y Ortiz consi­deraron importante que las au­toridades encargadas del cuidado de las zonas arqueológicas en el país, procuren la preservación de las plantas que coexisten con ves­tigios, debido a su importancia en el entorno natural e histórico.

“Pensamos que de esa ma­nera se aseguraría su sobrevi­vencia en el sitio, pues las acti­vidades de mantenimiento pu­diesen eliminar las plantas en sus alrededores, es hacer esa re­comendación a las autoridades del INAH; incluso se podría des­tinar un área específica para la planta o donde crezca, delimitar y dar cuenta de que no es plan­ta muy común”, expuso el doc­tor Aarón.

Juan Pablo, por su parte, ase­guró que, hasta cierto punto, los sitios arqueológicos en Puebla y el país son refugios para plantas, por lo que además de ser zonas protegidas por las autoridades federales, se debería tener par­ticular cuidado con las plantas que crecen en sus entornos in­mediatos.

“Al ser una zona protegida de la urbanización, permite que las plantas puedan prosperar y eso se nos hace muy importan­te, al menos, esta es una especie muy curiosa y crece en estos va­lles de Puebla-Tlaxcala y mien­tras se mantengan estos luga­res la planta tendrá prevalencia en la zona”, concluyó Juan Pa­blo Ortiz.

Etiquetas: biodeiversidadXo­chitecátl en Tlaxcala

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