Mariana Flores
Estas mujeres encontraron, con las yemas de sus dedos, bultos debajo de la piel.
La información difundida en los años recientes las llevó a consultar médicos, hacerse estudios y recibir la noticia que cambió el rumbo de sus vidas: cáncer de mama.
Sus voces tienen algo que decirte hoy, Día Mundial de Lucha contra este cáncer.
Muda, por miedo e incertidumbre
Alicia Garmendia, nutrióloga en el IMSS San José, se detectó dos bultos en la axila.
Era enero de 2019.
“Todo pasó muy rápido. A mis 23 nunca me imaginé que la vida me iba a dar esto; pero hay que enfrentar las cosas”.
Eran tumores. Cáncer. Pensó que la muerte le llegaría pronto.
Un mes después, en el Instituto Nacional de Cancerología le retiraron los bultos y los analizaron.
“Tuve una especie de negación para sobrevivir. Si yo no decía lo que tenía, la gente no se enteraba. Así estuve un año, que fue lo más difícil. Ya después comencé a soltar mis emociones y lloraba por todo; todo lo sentía muy personal. Después vino la pandemia”.
Alicia encontró en el aislamiento para evitar contagios de coronavirus la oportunidad de encontrarse con ella misma.
La médica empezó a estudiar la especialización en esclerosis múltiple: “Me siento con la obligación moral de ayudar y de dar lo mejor. De tratar pacientes de la mejor manera”.
Alicia se encuentra en etapa de remisión. Sin cáncer. Continúa en observación médica y bajo tratamiento.
“USTED TIENE CÁNCER HASTA EN LOS HUESOS”
“¿Te has dado cuenta de lo hermosa que se ve una mujer rapada? Todas somos iguales, sin tapujos, sin fachadas, sin adornos. Todas somos hermosas. Esa es la enseñanza que me dejó el cáncer en mi vida. Todas somos guerreras”.
Lo dice Esmeralda Flores tiene hoy 48 años de edad. Profesora jubilada de preescolar, viuda.
El año pasado le extirparon un seno con cáncer de mama tipo 3, el que se expande más rápido.
Diagnosticada, le informaron que sobreviviría medio año porque el cáncer había llegado a los huesos.
Fue por una segunda opinión al Instituto Nacional de Cancerología; ingresó a quimioterapias.
El principal reto fue de dinero. Ir de Puebla a la Ciudad de México dos o tres veces por semana fue incosteable. Pidió un préstamo.
“Primero te dan una pastilla y luego te inyectan el químico. Esos días tuve mareos tremendos, no podía comer casi nada, vomitaba todo el tiempo. Te queda el cuerpo cansado, sientes que los dientes se te aflojan y las uñas te quedan moradas. Y luego, sin dinero”.
En marzo pasado se sometió a la extirpación del seno izquierdo.
Esmeralda sintió que le fue quitada una parte de la identidad femenina. Está en tratamiento oncológico, psicológico y de nutrición.
La revisión médica le toca cada trimestre; al medio año, mastografía, placas de tórax, ultrasonido y estudios químicos.
“Nunca se supera el cáncer; se aprende a vivir con eso. Me veo al espejo y me siento incompleta, menos mujer que las demás. Eso me llevó a encontrarme conmigo misma y darme cuenta que todas las que pasamos por eso somos hermosas y somos unas guerreras”, dijo.
DETECTAR A TIEMPO ES VIDA
Julieta Barroso Palacios tiene 49 años de edad. Hace dos meses le fue detectado el cáncer.
“Estoy en un momento de duelo conmigo misma. A veces tengo bajones pero mi familia ha fortalecido mi fe en mí y es mi sostén para continuar en esta lucha”.
Al autoexplorarse por primera vez halló un bulto esférico bajo su axila derecha. Diagnóstico: tumor con cáncer del tipo que no requiere quimioterapia tras la extirpación.
Afirma que lo más importante es que las mujeres aprendan a conocer su cuerpo y a detectar las anormalidades a tiempo.