• Nuestros Sitios
    • La Crónica CDMX
    • La Crónica Querétaro
    • La Crónica Jalisco
    • La Crónica Morelos
miércoles, junio 17, 2026
Presidente y Dir. General: Jorge Kahwagi Gastine
Sin resultados
Ver todos los resultados
Crónica Puebla
  • Inicio
  • Nacional
  • Metrópolis
  • Ayuntamiento
  • Gobierno
  • Política
  • Academia
  • Mundo
  • Escenario
  • Deportes
  • Inicio
  • Nacional
  • Metrópolis
  • Ayuntamiento
  • Gobierno
  • Política
  • Academia
  • Mundo
  • Escenario
  • Deportes
Sin resultados
Ver todos los resultados
Crónica Puebla
Periodico
Inicio Deportes

Alan Frías, uno de los más veloces en silla de ruedas

Antonio Zamora por Antonio Zamora
6 agosto, 2022
en Deportes
Alan Frías, uno de los más veloces en silla de ruedas
Compartir en FacebookCompartir en Twitter

Cuando estaba hospi­talizado y sin ánimos de seguir con vida, su mamá lejos de compa­decerlo, lo regañó y le exigió tomar otra actitud, algo que le sirvió a Alan Frías a sa­lir adelante, recuperarse de una electrocución y ahora ser uno de los mejores velocistas del país.

Por la inconsciencia de su edad, a los 20 años una mala decisión lo llevó a sufrir un ac­cidente que le provocó la pérdi­da de la movilidad de la parte in­ferior de su cuerpo, un momento que le dio un giro total a su vida.

En 2014 conoció el paratle­tismo y desde entonces no ha de­jado de colgarse medallas, inclu­so quedando muy cerca de clasi­ficar a Tokio, y si bien no asistir fue otro golpe en su vida, ya se prepara para París 2024.

LA DECISIÓN QUE CAMBIÓ SU VIDA

José Alan Frías Moreno es hoy uno de los mejores deportistas del estado, una de las esperanzas olímpicas y uno de los más rápi­dos del país en pruebas de veloci­dad en silla de ruedas, pero para llegar a este punto tuvo que vivir un verdadero infierno.

“Estaba estudiando la univer­sidad y un día un amigo y yo nos fuimos de pinta, ya cuando nos regresamos íbamos caminan­do y pasamos junto a unas to­rres de alta tensión y por locu­ra nos retamos para ver quién se subía, los dos nos subimos, pe­ro ya arriba estiré el brazo que­riendo hacer la finta de agarrar los cables y sin darme cuenta to­qué el campo de tierra corrien­te y me aventó de 15 metros, caí sentado y mi columna quedó co­mo viborita toda aplastada, dos vértebras se deshicieron”, dijo.

Esta travesura cambió su vi­da, porque si bien se salvó de morir, le provocó la pérdida de la movilidad ya que el proceso quirúrgico que le practicaron, luego de una larga recuperación por las quemaduras, fue inade­cuado y le generó una lesión ver­tebral irreparable.

“Después de eso estuve en el hospital mes y medio, porque no me podían operar por las que­maduras, no movía un solo de­do, mis ojos estaban pegados, la boca no la podía abrir, al princi­pio me daban 72 horas de vida, me salvé, después me operaron, pero hubo negligencia, porque al momento de separar las vér­tebras para alinearme la colum­na, la medula espinal explotó, no se desinflamó y eso hizo que no volviera a mover mis piernas, la lesión medular es por las vérte­bras T5 y T6”, explicó.

“ME QUERÍA MORIR”

Aunque Alan siempre fue un ti­po alegre y optimista, esta terri­ble situación lo llevó a estar en una profunda depresión de la cual solo salió con el aliento de su familia, pero sobre todo del de su madre.

“Mi mamá ve las cosas como si fueran fáciles, ella me incul­có eso, cuando me accidenté, di­je que me quería morir, que no aguantaba el dolor, pero ella me dijo que así como tuve los pan­talones para subirme a la torre los tuviera para caminar, ‘no te traje a la vida para que te des por vencido, sino a un chingón que va demostrar de lo que está he­cho’. Eso me hizo el cocowash en automático, así que no podía de­cir que no. Me dio el bajón sa­ber que estaba en una silla, que ya había valido queso la escuela y el deporte, pero mi familia me ayudó a salir adelante”, indicó.

Ese cambio de actitud le faci­litó el poder adaptarse a su nue­va vida e incluso regresó a la universidad, pero más allá del duro momento superado, sen­tía un vacío que solo llenó con el paratletismo.

“Yo estaba estudiando in­geniería industrial, pero sentía que algo me faltaba, quería ha­cer más, no me veía atrás de un escritorio para pelearme con la gente en las fábricas, decía que quería algo más, pero no sabía qué era, entonces un amigo me invitó al deporte, aunque empe­cé de cero, porque no tenía silla para correr, ni guantes o rines… nada. Mis entrenadores fueron Gonzalo Valdovinos y Ariadne Hernández que son destacados atletas”, apuntó.

OCHO AÑOS EN LAS PISTAS

Era 2014 y sus ganas de inmis­cuirse en este deporte lo llevaron a aprender a subirse a una silla de ruedas para competir, y a ba­jar varios kilos de peso, debutan­do en las pruebas de resistencia para encontrar su fortaleza y de­finirse como paratleta.

“Cuando empecé pesaba 95 kilos, me pusieron a dieta y una rutina de ejercicios para bajar de peso y también para fortalecer mi cuerpo, en un inicio me tar­daba en pasarme de mi silla de uso diario a la de pista como me­dia hora, entonces estaba cañón porque yo era como un bebe, aunque poco a poco fui apren­diendo. Primero debía tener re­sistencia para después pensar en la velocidad, entonces empecé con entrenamientos de fondo, y

ya después me hicieron pruebas para ver en qué era mejor y de­tectaron que era mejor en 800, 400 y 200 metros”, contó.

Después de un año de forma­ción, el 2015 fue el momento de su consolidación con sus prime­ras pruebas en el extranjero ya como parte de la selección nacio­nal, destacando con una meda­lla de bronce en Estados Unidos.

“En 2015 participé en el Na­cional y ahí llamé la atención de Conade, del Consejo Paralímpi­co, y me dijeron que estaba con­templado para ir al Grand Prix de Arizona, ahí quedé en tercer lugar en 800 metros. Después fue a Colombia a un Grand Prix, ahí todos eran categoría mayor, ya eran de todo el mundo, así que de 27 atletas yo quedé en el noveno lugar”, rememoró.

EL PARTEAGUAS

Cuando su carrera tomó tintes de trascendencia fue en 2018, año en el que se coronó cam­peón nacional en las pruebas de velocidad y en el fondo brilló en el Maratón de Guadalajara, lo que le dio el impulso para soñar con llegar a Tokio 2020.

“Ese Campeonato Nacional fue el parteaguas de todo, por­que empecé a ganar, también competí en el maratón de Gua­dalajara, entonces ganarles a los más fuertes de México fue un plus. Eso me hizo ilusionarme con poder ir a los Juegos Para­límpicos de Tokio”, precisó.

Sin embargo, la pandemia en 2020 le afectó a nivel deportivo y emocional, ya que el suspen­der su actividad lo llevó a caer en una depresión de la cual solo sa­lió a base de agallas.

“Cuando vino la pandemia fue cuando valió queso, porque se cancelaron eventos como un Grand Prix en Suiza, tenía ese Grand Prix, luego vino la pan­demia y me dio el bajón porque dejé de correr, ya no había aspi­raciones, aunque una vez más mi familia me dio para arriba y aproveché en 2021 cuando se empezaron a correr de nuevo las competencias”, destacó.

LE ARREBATARON EL BOLETO A TOKIO

Cuando volvió a las pistas todo estaba encaminado para que lo­grara su máximo sueño, el con­vertirse en paralímpico; sin em­bargo, otra jugarreta del desti­no le arrebató el boleto, por lo que volvió a pasar momentos complicados.

“Fui al Grand Prix de Suiza en 2021 con la posibilidad de que si ganaba en la prueba de 400 me­tros clasificaba a Tokio. Ya en la final iba en primer lugar y a 200 metros de llegar a la meta, un chamaco suizo se puso nervioso de que lo rebasé, maniobró mal su silla y se me fue encima, me tiró, rompió mi silla y ya no pu­de competir, porque además me rompió el hombro. Después de eso otra vez el bajón, me quedé todo el tiempo en el hotel, ya ni quería correr, me quería regre­sar, pero ya estaba todo pagado y pues si ya estoy acá pues ni mo­do, ya tenía el boleto en la ma­no para Tokio, pero me lo quita­ron”, lamentó.

En su mente pasaban pensa­mientos de cuánto valor tenía todo el esfuerzo que había pues­to y que por un error de alguien más, su gran ilusión se había ido por la borda, aunque como siem­pre lo hizo en su vida, se sacudió la tristeza y siguió.

“En mi cabeza estaban los pensamientos que para qué me sirve esforzarme al 100 si por cualquier canijo todo va a va­ler, dejar todo en la pista, mi fa­milia, mis amigos, de esforzar­me para nada, de viajar, conse­guir el apoyo de los patrocina­dores. Después lo pude superar y comencé ahora mi ciclo olímpico rumbo a París”, agregó.

“ME VEO EN PARÍS”

Y si se trata de reinventarse, Alan es el mejor ejemplo, por­que tras todo lo que ha vivido, ahora ya tiene bien definido su objetivo, llegar a París 2024, y su camino ha sido contunden­te pues en el Grand Prix de Mon­terrey de hace unas semanas se colgó medallas en las pruebas de 100 metros y 400.

“Después de lo de Suiza vino el Nacional de Toluca que sirvió como primer filtro rumbo a los Parapanamericanos. Monterrey donde gané tres medallas fue el segundo, y en marzo va a venir el tercer filtro, entonces dando los tiempos en marzo asegura­mos el pase a los Juegos que se­rán el próximo año en Chile. La tirada es ganar cualquier tipo de medalla allá, porque eso es ga­rantía de que te den el pase para el Mundial de París 2023, y ya dando el pase para el Mundial tienes el boleto a Paralímpicos que es donde yo me veo”, dijo.

Alan Frías es un ejemplo de vida, una inspiración, y por eso, a través de su historia, trata de ayudar a personas que necesitan justamente ese impulso que él tuvo cuando más oscuro se pu­so su panorama.

“Doy conferencias en las es­cuelas, a personas que me lo pi­den porque su familia tuvo un accidente, y por eso después de que termine mi etapa como atle­ta y sea campeón, lo que quiero es ayudar a la gente, hacer una fundación para donar sillas de ruedas, aparatos ortopédicos, porque yo quería que alguien como yo me ayudara cuando fue mi accidente, conozco gente que no tiene idea de la discapa­cidad y mi labor es decirles que se puede hacer todo con ganas, eso ayuda a cambiarles el chip, es algo que me gusta”, finalizó el velocista.

Etiquetas: Alan Fríasparis 2024tokio

Publicación anterior

Karely Ruiz, de Only Fans a Puebla de los Ángeles

Siguiente

Piden formalizar el reciclaje como actividad productiva

Siguiente
Piden formalizar el reciclaje como actividad productiva

Piden formalizar el reciclaje como actividad productiva

Columnistas

Arturo Luna Silva

Arturo Luna Silva

Garganta Profunda

MÉXICO, HOY

Guillermo Pacheco Pulido

Guillermo Pacheco Pulido

Es Relativo

SIEMPRE IMAGINO QUE EL PARAÍSO SERÍA ALGÚN TIPO DE BIBLIOTECA

logo
cuan138
1 win пинап бетвиннер aviator game лаки джет 1win

Categorías

  • Academia
  • Al oído
  • Ayuntamiento
  • Bienestar
  • Cultura
  • Deportes
  • Entretenimiento
  • Es Relativo
  • Escenario
  • Garganta Profunda
  • Gobierno
  • La Quinta Columna
  • Metrópolis
  • Mundo
  • Municipios
  • Nacional
  • Negocios
  • Opinión
  • Política
  • Portada
  • Principal
  • Sin categoría
  • Soliloquio
  • Sucesos

Versión impresa

version impresa

Nosotros

Presidente y Dir. General: Jorge Kahwagi Gastine
Vicepresidente: Jorge Kahwagi Macari
Subdirector y Gerente General: Rafael García Garza

  • Nuestros Sitios

© 2019 La Crónica Puebla.

Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Inicio
  • Nacional
  • Metrópolis
  • Cultura
  • Academia
  • Negocios
  • Mundo
  • Escenario
  • Deportes
  • Opinión
  • Bienestar
  • Sucesos

© 2019 La Crónica Puebla.