Esta mujer camina con el contingente de centroamericanos y africanos que ha decidido cruzar a pie todo México y cruzar al país de su esperanza, Estados Unidos
Germán Campos Ramos
Araceli dejó su casa y todo lo que tenía el 19 de febrero.
Tomó a su hijo, la carriola, y emprendió el viaje hacia Estados Unidos, desde Colombia.
Para el fin de marzo entró a México por la frontera sur.
En abril se incorporó al “Viacrucis migrante”, la caravana que desde la frontera chiapaneca se dirige, a pie, para cruzar el país y pasar a Estados Unidos.
A cada tramo, Araceli recibió las alertas de sus paisanos y compañeros de marcha: no entres a Veracruz, que viva no sales, que puedes terminar secuestrada.
Así que se unió a la propuesta de decenas: hacer la ruta Chiapas-Oaxaca-Puebla.
El contingente, que comenzó con unos mil extranjeros, durmió la noche de martes en Amozoc y ayer llegó, tras medio día de dudas y haber hecho parada en un salón social cerca de la autopista a México, a la Parroquia de San Juan de Los Lagos, anfitriona de quienes necesitan descansar, hidratarse y comer.
Unos 200 caminantes se han quedado en la ruta buscando trabajo. Araceli se propone pasar a EU.
Cueste lo que cueste.






