Por: Diana López Silva
Más de 90% de mujeres dieron su apoyo a las manifestaciones del 8 de marzo, pese a los destrozos que hubo en la ciudad, aunque jóvenes universitarias consideraron, por otra parte, que la lucha por la igualdad de género no pasa de las marchas.
Después de las marchas realizadas por grupos feministas en todo el país, las cuales han sido descalificadas por algunos sectores debido a los destrozos provocados por grupos radicales del movimiento, minimizando la causa de la protesta –que es la igualdad y justicia tanto para hombres como para mujeres–, el Observatorio de los Derechos Sexuales y Reproductivos (Odesyr) llevó a cabo una encuesta.
Brahim Zamora, representante del Odesyr, señaló que la idea la tuvieron las propias autoridades, quienes en conferencias de prensa retaron a preguntar si las mujeres poblanas convalidan las acciones de protesta del lunes 8 de marzo, como una forma de medir el rechazo social hacia estas acciones.
¿CONVALIDAN LA PROTESTA?
Ante la propuesta, el Odesyr les tomó la palabra a las autoridades y ese mismo día formuló una sola pregunta, la misma que fue sugerida: “¿Convalidas (estás de acuerdo) las acciones de protesta feminista del 8 de marzo de 2021 en la ciudad de Puebla?” y presentó los resultados. Se lanzó una encuesta durante 72 horas en la plataforma Google Docs; la participación fue anónima, pero validada por una cuenta de correo electrónico activa, con una única participación.
La difusión fue hecha de manera orgánica, a través de las redes sociales del Odesyr. Se recibieron mil 476 respuestas, de las cuales se validaron mil 433. El resultado fue 93.5% votos a favor (Sí), 5.6% en contra (No) y 0.76% en la categoría de “Desconozco lo mencionado”. Respondieron mujeres de 41 municipios del estado; no sólo de la capital. El promedio de edad de las participantes fue de 25.5 años.
El Odesyr mencionó que “este es un ejercicio libre y ciudadano que busca darle un salto al cerco informativo que hay alrededor de las acciones feministas de protesta dadas por la violencia, las omisiones, la indolencia y la incompetencia de las autoridades encargadas de seguridad, justicia y bienestar de las mujeres en Puebla y en México”.
Independientemente de este ejercicio rápido de consulta, el Odesyr hizo énfasis en que la discusión no tiene que centrarse en la convalidación de una manifestación, sino en dar respuesta a los derechos que se exigen, en las demandas que se reivindican y en la carencia de soluciones, para que las acciones estén a la altura del problema por parte del Ejecutivo, del Legislativo y del Judicial.
SÓLO MARCHAS
En un sondeo en calle, jóvenes universitarias consideraron que el avance en la cultura de igualdad de género ha sido lento y no pasa de las marchas del 8M. Coincidieron en que el machismo es fomentado en gran proporción por la propia mujer en la crianza de los hijos. Independientemente de lo sucedido durante las marchas del 8 de marzo, destacaron que los avances se traducen en reconocer el fenómeno de la discriminación hacia la mujer en todos los ámbitos, principalmente en el familiar y el laboral.
Señalaron que las pláticas sobre equidad impartidas en instituciones y organismos civiles han incidido principalmente en ámbitos con presencia de mujeres, pero en la vida cotidiana la situación no ha cambiado mucho. Asimismo, consideraron que hace falta mayor castigo a quienes incurren en violencia de género.
“Siento que esto no debería ser sólo de un día, porque al parecer sí hay marchas contra el feminicidio, pero después de esta fecha se nos olvida y el gobierno debe tomar medidas diarias y no sólo el 8 de marzo”.
Una de las entrevistadas consideró que aún falta sororidad entre las mujeres, para que este tipo de manifestaciones no sean descalificadas o criminalizadas por otras mujeres, sino que se requiere “cerrar filas” para lograr el objetivo de la protesta. Uno de los debates más recurrentes después de las marchas feministas es sobre las pintas y destrozos que dejan a su paso, lo cual opaca o deja de lado la discusión y la atención a las demandas de las mujeres.
Sin dejar de lado que, en año electoral, estas protestas han sido utilizadas como bandera de partidos políticos para congraciarse con la población femenina, que representa 52% de la población en México, o para generar ataques entre grupos opositores rumbo a las elecciones.
La exigencia es la misma, desde las primeras marchas hasta la más reciente: que el gobierno estatal, el Congreso, el Poder Judicial y la sociedad en general escuchen a todas las mujeres y garanticen sus derechos.