El hombre a caballo, inmortalizado en el parque Pulaski, en Nueva Jersey, es Ignacio Zaragoza, el que comandó al Ejército de Oriente en la victoriosa Batalla del 5 de Mayo, máxima fiesta de los mexicanos radicados en Estados Unidos, subrayada por los migrantes poblanos en Nueva York.
Jorge Islas López, con el cubrebocas, preside la ceremonia.

El sitio que hoy es capital del contagio de coronavirus en el mundo. El segundo hombre que hace honores es Héctor Lora, alcalde de Passaic.
Solo ellos dos. Porque la pandemia, con su rostro más feroz, impide a los poblanos congregarse a festejar.
El 5 de Mayo es símbolo de libertad para los mexicanos en EU.
Y en Países Bajos, también, pero por otra razón: es Día de la Liberación: en 1945 se acabó la ocupación nazi. Los libros que aquí se ven contienen los nombres de los caídos.



