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A la conquista de otros mundos

Crónica Puebla por Crónica Puebla
15 septiembre, 2022
en Opinión
A la conquista de otros mundos

NASA / UNSPLASH

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Dr. José Manuel Nieto Jalil

Director del Departamento Regional de Ciencias en la Región Centro-Sur Tecnológico de Monterrey Campus Puebla

 

 Por todos es conocido que nuestro Sol no brillará para siempre. Aproximadamente dentro de unos 5 mil millones de años, el Sol consumirá su combustible de hidrógeno y colapsará bajo su propio peso convirtiéndose en una gigante roja, por lo que devorará a los planetas Mercurio, Venus, y probablemente también la Tierra. Finalmente, su envoltura se propagará formando una nebulosa planetaria, en cuyo centro sólo quedará un núcleo desnudo, una enana blanca.

Definitivamente, cuando el Sol se haya convertido en una enana blanca, si para ese entonces hemos sido capaces de sobre­vivir, nuestro futuro dependerá de nuestra capacidad de conquistar otros mundos.

El programa Artemisa de la NASA constituye la antesala de la conquista del humano de otros mundos que comenza­rá a partir del mes de noviembre cuan­do la NASA tiene previsto el lanzamien­to de la primera misión. Este lanzamiento constituye la primera etapa de un ambi­cioso y caro programa de los Estados Uni­dos con el objetivo final de llevar seres hu­manos al planeta Marte, creando prime­ro una ciudad habitada de forma perma­nente en la Luna. Aunque el lanzamiento de la misión Artemis I de la NASA como primera fase de la reconquista de la Lu­na ha sido pospuesto por segunda vez es­to no quiere decir que muy pronto se re­tomará la reconquista de otros mundos. El programa Artemis será la nueva gran aventura que por vez primera creará co­lonias permanentes de seres humanos fuera de la Tierra. Pocos acontecimientos pueden ser más históricos o trascedentes que convertir a la humanidad en una es­pecie multiplanetaria.

La existencia de cantidades significati­vas de agua en las proximidades de los po­los lunares impulsa los planes de la NA­SA y de otros países. El programa Arte­mis cuyo objetico central es desarrollar un asentamiento permanente en la Luna tiene previsto utilizar estas reservas tanto para el mantenimiento de bases como pa­ra la producción de combustible de naves con otros destinos, lo que podría conver­tir a la Luna en una verdadera estación de tránsito en la expansión de los seres hu­manos fuera de nuestro hogar.

Artemis incluye un protocolo para el desarrollo de diversas actividades de ma­nera abierta, segura y pacífica al que ya se han adherido Australia, Canadá, Ita­lia, Japón, Luxemburgo, los Emiratos Ára­bes Unidos y el Reino Unido. Por su parte, China y Rusia, dos importantes potencias espaciales, prefieren mantener una independencia absoluta y han renunciado a participar en este programa.

En paralelo, China y Rusia, ya han pre­sentado su plan oficial en conjunto pa­ra llegar a la Luna. Ambos países asiáti­cos han hecho oficial la hoja de ruta con todas las misiones necesarias y marca­das en el calendario para los próximos 14 años. Una hoja de ruta que, de llevarse a cabo según lo estimado deberán tener co­mo resultado una base lunar permanen­te en el 2035.

Es importante también destacar que independientemente de que los objeti­vos prioritarios de las agencias espacia­les mundiales sea la reconquista de la Lu­na y posteriormente el planeta Marte, no podemos perder de vista otros cuerpos planetarios cercanos en nuestro sistema solar también con un gran potencial pa­ra la exploración como las lunas de Júpi­ter y Saturno que pueden ser habitables.

Particularmente, en una de las lunas de Júpiter, Europa, se descubrió la pre­sencia de agua después de un estudio minucioso de los datos de la nave Galileo e imágenes del telescopio Hubble. Al tener agua líquida en contacto con la roca ali­mentada por las fuerzas de marea, y la presencia de energía química, la luna Eu­ropa cuenta con los compuestos orgánicos esenciales para la vida que conoce­mos, de ahí su gran importancia.

Por su parte, Encélado, la luna de Sa­turno, es una luna pequeña, un sexto del tamaño de Europa con una superfi­cie muy helada y brillante. Los elementos químicos presentes se ajustan a todos los criterios de habitabilidad que conocemos: tiene fuentes de energía química y carbo­no para construir moléculas complejas.

La semana pasada salió un artículo de investigadores de la NASA que fue pu­blicado en la prestigiosa revista Galxies, donde se afirma que de acuerdo con el desarrollo tecnológico con que contamos en la actualidad y su crecimiento en los próximos años, el hombre llegará a Satur­no en 2076 y a la estrella Próxima Cen­tauri en 2254. Aún faltan algunos años, sin embargo, los estudios continúan para saber si definitivamente pueden ser plane­tas habitables para nosotros en los próxi­mos años.

Este estudio en cierta medida coloca los planes espaciales en un atolladero, de­bido a un crecimiento lento en los últimos 50 años. Destaca que, si queremos sobre­vivir como especie y a largo plazo, nece­sitamos un programa espacial agresivo y sostenido que incluya la colonización de otros mundos más allá de la Tierra y en un menor tiempo.

Otro elemento importante para el co­nocimiento, planeación de misiones fu­turas y la conquista de otros mundos lo refuerzan los trabajos publicados en días pasados por investigadores de la NASA que lograron crear un modelo capaz de calcular cuánto tardará la humanidad en establecer colonias, tanto en el Siste­ma Solar como en diferentes planetas al­rededor de otras estrellas. El objetivo fun­damental de estos resultados está basa­do en estimar en qué momento la huma­nidad se convertirá en una especie mul­ti planetaria a través de la colonización

más allá de nuestro mundo y así ga­rantizar las posibilidades de que la huma­nidad sobreviva a largo plazo.

Sus cálculos sugieren que las primeras misiones tripuladas por humanos para aterrizar en Marte para el año 2038, se­guidas de las primeras misiones Cinturón de Asteroides pueden ocurrir en el 2064 y a las lunas de Júpiter y Saturno en los años 2076 y 2086. Los lanzamientos de misiones interestelares tripuladas por hu­manos a destinos de exoplanetas dentro de aproximadamente 40 años luz del Sis­tema Solar se consideran posibles duran­te el siglo 23; y el lanzamiento de misio­nes intragalácticas a finales del siglo 24.

Por otro lado, llevamos décadas bus­cando signos de inteligencia fuera de la Tierra. La pregunta en este caso sería si habrá alguien ahí fuera intentando hacer lo mismo. Quién sabe, es posible que cien­tíficos alienígenas estén ahora mismo mi­rando hacia la Tierra y preguntándose si ese pequeño planeta azul con mares y at­mósfera será o no capaz de albergar vida.

En los últimos días salió publicado en la revista The Astrophysical Journal, y di­rigido por Sarah Rugheimer, astrónoma y astrobióloga de la Facultad de Ciencias de la Tierra y del Medio Ambiente de la Uni­versidad de Saint Andrews, un nuevo es­tudio que ha modelado las capacidades del telescopio espacial James Webb, que será lanzado el próximo 31 de octubre de este año, y concluye que podrá buscar biofirmas en las atmósferas planetarias en un tiempo récord.

El artículo publicado destaca que, al realizar estudios de diferentes épocas geo­lógicas de la historia de la Tierra, modelando las atmósferas alrededor de diferen­tes estrellas, más grandes y pequeñas que nuestro Sol les permitió saber cómo evo­luciona la vida en diferentes ambientes, por lo que estos resultados podrían sen­tar las bases para que los científicos inter­preten las biofirmas de diferentes exopla­netas del tamaño de la Tierra y conozcan los posibles signos de vida.

Proyectos con la conquista de la Luna, Marte y las lunas de Júpiter y Saturno, el descubrimiento de posibles extraterres­tres son los desafíos que se necesitan pa­ra la generación post-covid, para volver a soñar con un mundo mejor, para demos­trar que el esfuerzo colectivo es capaz de cumplir metas que parecen imposibles.

Etiquetas: artemis iConquistagalaxiasLunaNASASol

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