Notas para una defensa de emergencia
Silvino Vergara Nava / parmenasradio.org
¿Qué pasaría si los gobernadores del Banco de Inglaterra
fueran sustituidos por una habitación llena de monos?…
El gobierno de los monos pondría de manifiesto
hasta qué punto estamos gobernados más por sistemas
que por personas, con equilibrios, contrapesos
y correcciones automáticas, por lo que los monos
no harían tanto daño como podría temerse
Daniel Innerarity
De iniciativas de ley imprudentes y absurdas nuestro país se pinta solo. Han sido presentadas desde regular en las escuelas el derecho de los alumnos zurdos, así como cualquier otro tipo de propuesta de ley que lo único que provocan es entretenerse los legisladores en temas triviales, sobre todo, siembran la preocupación a la población respecto a que iniciativas si se aprobarán y cuáles quedarán en el tintero, así como las consecuencias que generan en el día a día de cada ciudadano, en caso de que se aprueben y entren en vigor.
Pero como hay incompetencia legislativa en este país para atender los problemas más urgentes y graves, como es el caso de los feminicidios, las violaciones permanentes a los derechos de las mujeres, el problema del desempleo, los enfermos y demás estragos por la pandemia de COVID-19, el caso fortuito de los fallecidos por la pandemia, la inseguridad pública, extorsiones, delincuencia organizada, suplantación de la identidad, inflación, el cierre de miles de empresas, la caída del mercado de la construcción de casa habitación y el desempleo que esto origina, los problemas con el suministro de medicinas en los centros de salud públicos, los migrantes centroamericanos, etcétera, que lo único que esta causando toda esta tristeza en la nación es que, las nuevas generaciones vean en su futuro dos caminos: irse del país o contratarse como policías, militares y demás fuerzas armadas, porque el país no genera empleo digno por ningún lado, menos aún da las bases para que los propios ciudadanos lo generen.
Por ello es que, quienes generan empleos en estos tiempos y los mantienen son los verdaderos héroes de este sistema, que lo único que produce es iniciativas de ley imprudentes y, con ello, entretener a la población.
Ahora resulta que se está proponiendo la reducción de la semana laboral a 36 horas, en lugar de las 48 horas, una más de las iniciativas imprudentes, ahora de un legislador del PRI, pues viendo las cosas solamente con el ojo de la conveniencia y el entretener a la población en nimiedades, resulta que esa propuesta de reducción de horas se está copiando de Francia y de algunos países de Europa, a eso la academia jurídica se le llama: «tropicalización de las instituciones jurídicas”, es decir, como no podemos resolver nuestros propios problemas con nuestra creatividad, copiamos como para “tentar” si es que con eso se resuelven.
Resulta que, en esos países europeos el empleo genera costos muy significativos de cargas sociales, además que los costos de los salarios son demasiado altos, por lo cual con esa reducción de horas se sustituye la mano de obra del ser humano por las máquinas, lo que se temía desde el siglo XVII en Europa.
Basta con ver en nuestro país algunos supermercados en donde ya no hay como cajero un ser humano que atienda a la clientela, menos quien empaque, sino que se cobra el propio cliente y se empaca el propio cliente, como en estaciones de gasolina que no cuentan con despachadores de carne y hueso.
Por ende, en el mundo la tendencia es que el trabajo se ha reducido a poco personal que solamente controla los sistemas de cómputo en una oficina, pero sin hacer ese trabajo manual, en primer lugar, porque en mucho países del primer mundo nadie quiere hacerlo.
En segundo lugar, porque en esos países resulta muy caro contratar personal operativo y, además, no hay personas de edad promedio para hacer ese trabajo manual, debido a que cada día la tasa de natalidad va disminuyendo en Europa.
Por su parte, al sustituirse por las máquinas, éstas no se cansan, no piden servicios de seguridad social, vacaciones, sindicato, días de asueto, etcétera. Además, con la reducción de las jornadas de trabajo, lo que se requiere es que haya más tiempo libre de las personas, no para descansar o estar con la familia, sino para consumir.
Por ello es que, desde hace ya muchos años diversos países del mundo fueron obligados a cambiar el horario de verano, que incrementó el consumo de las personas.
El problema es que esas iniciativas son en beneficio de políticas públicas “de derecha” y si el partido ahora oficial pudiera tener mas lectores y menos discutidores, se cerciorarían que no es una propuesta que seguir, ya que estas medidas no son de izquierda, ni las propondría F.
Engels o K. Marx, ya que en esas políticas de izquierda, que pretenden proteger al más débil y en el caso el más débil es el trabajador, con la reducción de jornadas laborales se vivirá en la ilegalidad en muchos centros de trabajo de este país y que se convertirán en centros clandestinos de trabajo.
Además, las empresas tendrán la justificación precisa para pedir créditos bancarios para modificar sus sistemas de producción y con ello tecnificarse y sustituir la mano de obra humana por las máquinas, los empleados que sobrevivan gozarán de más tiempo para poder consumir y solicitar créditos por el resto de sus vidas para seguir consumiendo lo que no necesitan.
Por ello es que, antes de cometer más imprudencias importadas, se deberían de cerciorar que esas políticas de derecha no benefician a la clase trabajadora.