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¿La ignorancia nos lleva a la duda?

Crónica Puebla por Crónica Puebla
9 junio, 2021
en Opinión
¿La ignorancia nos lleva a la duda?
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Por: Lic. Guillermo Pacheco Pulido
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Dice el culto abogado Alfredo Mendoza García que los “monopolios de la verdad” hacen mucho daño a la cultura y a la identificación de la identidad de la civilización.

Muchos temas, a través de los tiem­pos, tanto en ciencia como cultura, arte, derecho, sociología han creado “monopolios de la verdad”, y otros han desaparecido a falta de compro­bar su veracidad.

A través de la investigación en otras áreas han logrado la fortale­za de sus argumentos y conclusio­nes como razón y justificación de su monopolio de la verdad.

Un tema que la ciencia, la tec­nología y la sociología siguen dis­cutiendo es el origen del ser huma­no. Esto, porque él constituye la base primaria de la existencia humana.

No deja de haber oscuridad en es­te tema y como consecuencia el sur­gimiento de otras muchas teorías.

Recordamos la teoría que se de­nomina y se conoce como la “se­lección de las especies” de Charles Darwin, contenida en el libro El ori­gen de las especies por medio de la se­lección natural publicado el 24 de no­viembre de 1859 y en el que el na­turalista inglés nos explica la evo­lución biológica a través de la selec­ción natural de las especies, estas, que van cambiando a lo largo del tiempo y dan origen a nuevas espe­cies y comparten un ancestro co­mún y tal es el caso de la aparición del hombre en el globo terráqueo.

La prehistoria nos habla del ori­gen del hombre, de las edades en que se desenvolvió, conocidas como la edad de piedra, en la que el hombre vivía en cuevas; la edad del peder­nal, la edad de bronce, y la edad del hueso, materiales con los que cons­truían los implementos como fle­chas, cuchillos, martillos, para su supervivencia.

Podríamos decir que Darwin con­quistó a la opinión en general con su tesis, sin embargo, surgieron cientí­ficos que no estuvieron de acuerdo con su teoría; otros autores de plano la vetaron y la llevaron al área reli­giosa para impugnarla y controver­tir conceptos bíblicos.

El Homo Erectus, el Homo Sa­piens, el Hombre de Neandertal, de Cromañón, con su presencia justifi­caron una historia maternal y desa­rrollo humano, pero no en sí el ori­gen del hombre y la mujer.

Por otro lado hay que entender y aceptar que lo que se dice en general puede tener rasgos de lógica y certe­za porque la evolución es un proce­so que es muy lento y algunos de sus vestigios pueden permanecer mu­cho tiempo indescifrables. Señalar lapsos transcurridos para ubicar la presencia humana en su origen, es mucho muy difícil y puede mante­ner la duda. Es distinto decir de dón­de viene el hombre, como origen te­rritorial, como en el caso en donde se nos señala al África como lugar de procedencia geográfica, pero no explica en dónde nace o cuál es su origen biológico primario.

No han cesado los estudios sobre la evolución del ser humano hasta la presente época que se denomina del Homo Sapiens.

El autor David Benito del Olmo en su libro (que desde luego se re­comienda) Historias de la Prehisto­ria nos aclara: “Aunque parezca ob­vio me gustaría aclarar algo que es fundamental para entender la evo­lución humana. Y es que un hombre no se acuesta perteneciendo a una especie y se levanta perteneciendo a una nueva, ni se va a la cama con el Paleolítico y se despierta en el Neo­lítico, el paso de un estadio a otro es un proceso de miles de años, com­pletamente imperceptible en la vida del individuo”.

Recordemos que este tema de la evolución, es y seguirá siendo dis­cutible, entre la ciencia y el dogma.

En la celebración de un debate en el Museo Universitario de His­toria Natural en Oxford, dos de los asistentes Thomas Huxley en la fé­rrea defensa del evolucionismo y el obispo Samuel Wilberforce, per­teneciente a la Iglesia anglicana se ensañaron en una fuerte discusión. El obispo lanzó un dardo cargado de veneno preguntándole al defen­sor de Darwin: ¿usted, señor Huxley, procede de los monos por parte del abuelo o de la abuela?

Huxley contestó en la misma lí­nea hiriente: ¡prefiero descender de un simio antes que de un obtuso co­mo usted!

Recordemos que Darwin defien­de el linaje humano, diciendo que el hombre estaba cerca de los simios, en concreto del chimpancé, de lo que se deduce, dice el autor del libro que Darwin nunca expresó la frase que dice que “el hombre desciende del mono”.

Recordemos que la evolución en el caso del hombre dice que tene­mos un antepasado común como to­da evolución, y ese es el chimpancé.

Debemos tomar en cuenta que hay en el antiguo y nuevo mundo como 270 especies de simios.

Los autores dicen que nuestro an­cestro proviene de los primates, ca­racterizados por tener una postura erguida y locomoción bípeda (cami­nar con dos pies). Se dice que de él se separó el ser humano hace como sie­te mil años y cada quien tomó sendas diferentes, sin dejar de reconocer que con los chimpancés compartimos el 99% de nuestros genes y vienen sien­do nuestros primos humanos.

Las últimas investigaciones acla­ran que son dos características las que nos vinculan con el chimpancé y 29 características las que nos vin­culan con el orangután.

Quedan discusiones aún sobre es­te tema, en especial las dogmáticas y las científicas.

Dejemos transcurrir el tiempo, puede que otros cien mil años para ver si se esclarece este debate; a fin de no caer en prejuicios, ni construir monopolios de la verdad.

¿O tal vez se resuelva el tema di­ciendo que los primeros habitantes terrenales fueron los monos?

Etiquetas: el Hombre de Neandertalel Homo Sa­piensHomo Erectus

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