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Regreso a clases, el “Día D” llegó

Felipe Flores por Felipe Flores
29 agosto, 2021
en Soliloquio
Regreso a clases, el “Día D” llegó
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Este lunes bien podría nombrarse como “El día D” de la educación.Se trata de una fecha singular que ha generado enorme expectativa.

Hay dudas y mucha, mucha incerti­dumbre.

Este lunes, mañana mismo, está mar­cado como el regreso a clases presencia­les en el país.

Al fin, el retorno de millones de alum­nos y maestros a unas aulas que permane­cieron durante casi año y medio abando­nadas, tristemente desoladas por el impac­to de la pandemia de la COVID-19.

Tras más de 60 semanas de cierre to­tal, otra vez niños y jovencitos en sus sa­lones de clase, pero ahora bajo el máximo resguardo sanitario posible ante el riesgo de contagios.

Nuevamente el correteo, las risas, el ánimo de aprender, pero ahora con restric­ciones y el freno que impone un miedo na­tural, instintivo.

Y el maestro o maestra, inevitablemen­te también con sus reservas y ante el re­to de adaptarse a entornos diferentes y a los nuevos modelos de enseñanza que el momento exige, además de afrontar el re­to que implica resarcir los rezagos en el aprendizaje.

Desde este lunes todo será diferente, ni duda cabe.

Docentes y alumnos bajo estrictos pro­tocolos sanitarios y en una nueva dinámi­ca de convivencia escolar que deberá ir to­mando forma hasta terminar imponiéndo­se, así sea por obligación.

Estamos hablando de una gran movili­dad social que involucra a unos 36 millo­nes de alumnos y más de 2 millones 100 mil maestros, en más de 262 mil escuelas públicas y particulares.

El desafío es enorme.

En cada entidad, en cada región, en ca­da zona escolar, en cada escuela, incluso en cada salón de clase se darán circuns­tancias distintas.

Y cada una, a su modo, se irá resolvien­do de modo particular. No puede ser de otra manera.

El regreso a clases presenciales, aunque sea gradual y voluntario, no acaba de con­vencer a todos.

Tan sólo pensar en una posible cadena de contagios aterroriza.

Una mayoría de padres de familia se opone.

Una mayoría de niños y adolescentes está a favor.

Los docentes titubean, pero se mantie­nen alineados.

El gobierno federal dice que es “impos­tergable”, lo que suena mejor que aquél impositivo “llueva o relampagueé”.

Hay quienes sostienen que no debe priorizarse el derecho a la educación so­bre la salud. Ni viceversa.

Es un tema de equilibrios.

Muchos creemos que podría haberse postergado la fecha, dos meses quizá, con afectaciones que serían menores en el pro­ceso de enseñanza-aprendizaje.

Y todos coincidimos en la necesidad de volver a socializar a los alumnos para ali­viar los efectos en su salud mental, por lo largo y sinuoso de su confinamiento, que en muchos casos derivó en deserción y hasta en exposición a diversas formas de violencia y de múltiples abusos.

Nadie lo discute: las escuelas son fun­damentales para el desarrollo, la seguri­dad y el bienestar de niñas, niños y ado­lescentes del país.

Fueron cerradas de manera temporal como último recurso. Algún día tenían que reabrirse, y el día llegó, aun cuando los miedos sean inocultables y los fantas­mas del virus amedrenten.

No puede soslayarse que el retorno a clases ocurre justo en el momento en que la tercera ola de la COVID-19 golpea con mayor rudeza.

Las cifras son espeluznantes.

El contexto no parece favorable, pero la decisión está tomada. Estamos pues a unas horas de vivir una experiencia in­édita. Ojalá que todos los dispositivos y los protocolos sanitarios funcionen a cabalidad.

Y que la disciplina prevalezca bajo un compromiso compartido: alumnos, pa­dres de familia, maestros, administrativos, el resto de la sociedad.

El esfuerzo de solidaridad es gigantes­co, es de todos.

El regreso es irreversible para este lu­nes, el “Día D” en la educación.

Después, quizá muy pronto, habremos de evaluar la decisión.

Etiquetas: aprendizajePueblaregreso a clases

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