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Police Man y su lucha dentro y fuera del ring

Antonio Zamora por Antonio Zamora
7 febrero, 2021
en Deportes
Police Man y su lucha dentro y fuera del ring
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Andrés Espinosa Ortiz es un policía den­tro y fuera del ring, pues con más de 30 años como lucha­dor y cerca de cumplir 27 como parte de la Policía Estatal de Pue­bla, le ha dado más de la mitad de su vida a los encordados con el personaje de Police Man, mien­tras que como uniformado, se ha puesto en riesgo en varias ocasio­nes con tal de salvaguardar la se­guridad de los poblanos.

Police Man ha sabido dividir sus actividades entre los cuadri­láteros y las patrullas, dos pa­siones que han guiado su andar y con las que ha logrado hacer una larga carrera hasta conver­tirse ahora en maestro de nue­vas generaciones.

PELÍCULAS DEL SANTO FUERON INSPIRACIÓN PARA SER LUCHADOR

Su camino en el pancracio co­menzó gracias al impulso de su padre, pero sobre todo por la mo­tivación que le generaban las pe­lículas de El Santo, el icónico per­sonaje no solo de la lucha libre sino en la cultura del país.

Las visitas a la Arena Puebla y las cintas del Enmascarado de Plata lo animaron a entrar en es­te deporte, por lo que se acercó a su primer maestro, el gran Míster Ráfaga, quien le enseñó las bases.

“Mi gusto por el deporte me surge gracias a que mi papá me llevaba a la Arena Puebla y gra­cias también a las películas de El Santo, igual por todo lo que salía en los medios de ese entonces, lo que pasaban en la televisión. Después conocí a unos maestros de barrio para que me enseña­ran, uno de ellos fue Míster Ráfa­ga, que estaba en la Arena Pue­bla y me inició en el ambiente de la lucha libre, estuve con él có­mo año y medio y luego pasé con otros maestros como Sangre Gue­rrera y estuve en el ámbito ama­teur como cinco años, ese fue mi inicio de mi carrera para las lu­chas”, recordó.

Sus inicios no fueron fáciles, pues todavía siendo adolescen­te, sus maestros lo curtieron a la vieja usanza, en condiciones complicadas que le enseñaron técnica y el valorar las cosas.

“Nosotros entrenábamos en un cuarto vacío, sin cuerdas ni nada, había un tubo empotrado en la pared y nos servía para ha­cer movimientos luchísticos, en el suelo había una lona que cu­bría con llantas y calcetines usa­dos que nos servirán de ring.

LOBO INFERNAL, SU PRIMER PERSONAJE

Si bien para muchos deportis­tas, su debut es de los momentos que más aprecian en su vida, pa­ra Police Man no le trae los mejo­res recuerdos, pues cuando hizo su presentación como luchador amateur bajo el personaje de Lo­bo Infernal, no tuvo la actuación que esperaba, aceptando que le faltaba preparación.

“No recuerdo bien el año de mi debut, pero fue por 1986 ó 1987, lo hice ya como Lobo In­fernal en el Barrio de la Luz, me sentí nervioso, no estaba pre­parado, no fue lo que yo espe­raba, no fue culpa mía de algu­na manera sino de los que nos manejaban en ese entonces, pe­ro no puedo culparlos del todo pues yo también decidí hacerlo”, comentó.

De esa experiencia aprendió que a la lucha libre se le tiene un respeto especial y sólo cuando se está realmente preparado se puede subir al ring, por lo que intensificó sus entrenamientos hasta que pudo hacer su debut profesional en la Arena Puebla, todavía bajo el nombre de Lobo Infernal.

“A raíz de estar con Míster Rá­faga me acerqué a Kalifa y a Dan­ger, ellos fueron los que me em­pujaron para entrar a la Arena Puebla, que en ese entonces es­taba el profesor Manuel Robles, quien nos abrió las puertas para poder entrenar”.

“Después de medio año se dio el debut en la Arena Puebla, yo siento que es lo mejor que me pudo haber pasado a nivel pro­fesional, antes de debutar ya te­nía licencia de luchador enton­ces fue como mi segundo paso,

en primera instancia la licencia, en segundo lugar, ya había sido entrar a la Arena Puebla a nivel profesional”, apuntó.

POLICÍA DESDE 1994

Mientras seguía creciendo en el ámbito luchístico como Lobo In­fernal, gracias a su hermano se le abrió la posibilidad de ingre­sar a la Policía Estatal, en donde comenzó a prepararse en la aca­demia para después ganarse un puesto como policía motorizado.

“A la Policía ingresé en 1994, yo ya luchaba en la Arena Pue­bla, pero los medios económi­cos no eran satisfactorios, no era rentable, ya tenía una hija, ya me había juntado, y se dio un acercamiento por parte de mi hermano que era policía estatal y me dijo que me metería, decidí ingresar a la Academia, hice mi curso de medio año, estuve me­dio año en servicio y después me pasaron a la Policía Motorizada. Luego me comisionaron al mu­nicipio de Puebla, en 1999 nos pasamos a la Policía Municipal y estuve en el agrupamiento de Centauros”, señaló.

EL CAMBIO A POLICE MAN

Su vida ya tomaba un rumbo claro, mientras se desarrollaba como policía, en su faceta de lu­chador, luego de varios años en la Arena Puebla, dio el salto a la Triple A y fue ahí cuando pudo tener contacto con Antonio Pe­ña, uno de los mayores impul­sores que ha tenido el pancra­cio mexicano en toda su historia.

El fundador de la ‘tres veces estelar’ le abrió las puertas de su empresa al gladiador poblano y le dio un giro total a su carrera en los encordados, pues lo con­venció a cambiarse de persona­je para convertirse en el hom­bre policía.

“Don Antonio Peña era una persona sencilla y carismáti­ca, en una ocasión me acerqué y me dijo que andaba buscan­do un personaje que se adapte a unos servidores públicos como bomberos, policías y agentes de tránsito, quería hacer una ter­cia que se llamara Los Guardia­nes del Orden, y aprovechando que yo era policía, pues me dio el personaje de Police Man, aunque en un principio estaba desilusio­nado de luchar como policía, en principio me daba mucha pena salir a la calle y que me conocie­ra la gente”, relató.

SU VIDA HA ESTADO EN RIESGO

El personaje que en un princi­pio tomó con recelo lo supo con­cebir como el gran impulso que necesitaba su carrera en los en­lonados, pasando a ser policía dentro y fuera del ring, aunque ambas actividades tengan pocas coincidencias.

Cada una le generan a Poli­ce Man una adrenalina distin­ta, pues mientras que como lu­chador sabe que sus rivales bus­carán derrotarlo, pero nunca con la intención de hacerle da­ño, en las calles sus oponentes son distintos, en su mayoría de­lincuentes a los que poco le im­porta cuántas vidas pongan en riesgo.

“Nada que ver una actividad con la otra, en la lucha libre to­dos somos compañeros, inclusi­ve cuando estamos en la Arena Puebla o estamos en el gimna­sio al subir al ring somos enemi­gos, hablando a nivel deportivo, sin querer lastimar a tu oponen­te, pero en la calle te encuentras a cada delincuente que no le in­teresa tu vida ni las terceras per­sonas, incluso ni la de ellos mis­mos”, reconoció.

Esto lo ha llevado a exponer su integridad en varias ocasio­nes, aunque la que más recuer­da fue en un atraco en que inter­vino para poder capturar al la­drón, una maniobra que le va­lió ganarse un reconocimiento.

“Recuerdo un atraco a tran­seúnte, yo era parte de los Cen­tauros, escuché vía radio, acudí al lugar y sí logramos detener a la persona que iba armada, llevaba las pertenecías de la otra perso­na, y gracias a eso obtuve el Mé­rito al Honor, me dieron una me­dalla y gratificación económica”, indicó.

“SER POLICÍA ES GRATIFICANTE”

Sin embargo, a pesar de que con­tinuamente pone su vida en ries­go, la labor de ser policía le dejó sensaciones gratificantes, desde ser partícipe en detenciones, has­ta se reconocido por la gente, al­go que ha logrado también gra­cias al apoyo de sus superiores.

“Estar en la policía es muy gratificante, he participado en algunos enfrentamientos y de­tenciones importantes, el hecho de patrullar, de que la gente te conozca, muy bonito que la gen­te te salude, pero esto es en mu­cho gracias al apoyo de mis co­mandantes y de mis jefes, se han portado buena onda en estos ca­si 27 años que los cumplo en no­viembre, han sido duros, pero no difíciles, bonitos, arriesgados, pero con satisfacciones y reco­nocimientos”, declaró.

OCHO AÑOS DE BRILLAREN LA ARENA PUEBLA

Police Man se ha ganado un pres­tigio dentro de la lucha libre no sólo en Puebla, sino en el país, a base de esfuerzo y constancia, pues en su largo recorrido ha sa­bido trabajar en las dos empresas más grandes que hay en México.

Gracias al apoyo que le brin­dó Antonio Peña, Espinosa Or­tiz se mantuvo ocho años en Tri­ple A, pero luego del fallecimien­to del promotor en 2006, auna­do a una apretada agenda que lo tenía de viaje en viaje limitando su contacto con su familia, deci­dió volver a buscar la oportuni­dad de estar con el Consejo Mun­dial de Lucha Libre en la Arena Puebla, en donde ahora es una estrella.

“Estuve en Triple A como ocho años, la verdad es un de­porte bonito, pero hay ocasiones que en cumpleaños de aniversa­rio, de mis hijos, de mis padres o de algunos familiares, yo no es­taba, porque luchaba todos los días y en ocasiones venia un día con mi familia y luego me iba va­rios días, porque tenía que estar en Oaxaca, Nuevo Laredo, Mon­terrey, y ese trajeteo ya me había cansado, no físicamente, pero sí emocionalmente”, dijo.

Su regreso al CMLL se dio de forma circunstancial, pues fue mientras degustaba una cemita cuando pudo tener contacto con Benjamín Mar, actual adminis­trador de la Arena Puebla y allí pudo cerrar el trato.

“En una ocasión fui a comer una cemita y me encontré al se­ñor Benjamín Mar, quien me in­vitó a regresar, me dijo que te­nía las puertas abiertas, enton­ces opté por dar las gracias en Triple A por vía telefónica pues el licenciado Peña ya había fa­llecido, y la verdad es que, desde entonces, Benjamín me ha apo­

yado mucho, él ha sido un apo­yo en mi vida, me ha brindado su amistad, económicamente pues también me ha ayudado, en la Arena Puebla se gana bien y en lo personal me ha tratado bien. Ya tengo como otros 10 años es­tando ahí en las carteleras, ha si­do gratificante”, comentó.

MAESTRO DE POLICÍAS Y LUCHADORES

Todo este bagaje le ha permiti­do convertirse en maestro para las nuevas generaciones tanto de luchadores como de policías, a quienes trata de compartirles su conocimiento y experiencia, pero también el valor de ambas labores.

Como profesor de pancracio, Police Man aprovecha los gim­nasios de otros luchadores tam­bién de renombre para recibir a sus alumnos, a los que intenta impregnarles la esencia del de­porte, la verdadera lucha libre.

“Tuve la satisfacción de tener algunos maestros que eran de verdad un nivel de entrenamien­to drástico, lo que era la realidad de la lucha libre, no como aho­ra que solo es aéreo y demás, no ha evolucionado la lucha pobla­na por pseudoprofesores que ho­nestamente no saben y sólo ex­primen a los compañeros, es di­fícil encontrar un buen profesor de lucha libre porque muchos no lo hacen por gusto, sino por lu­crar y eso denigra a la lucha li­bre. En Puebla sí hay futuro, pe­ro los que empiecen a practicar­lo que lo hagan con amor, siem­pre digo: cuando vengas es por­que te gusta y no porque te obli­gan a hacerlo”, expuso.

Mientras que en la Policía Es­tatal, su labor se ha modificado, pues dejó el patrullaje y lo cam­bió por el gimnasio, en donde prepara a los elementos de segu­ridad con lucha olímpica y lucha grecorromana, para que puedan desarrollar mejor su trabajo en las calles.

“Yo trabajo en el gimnasio de la Policía Estatal, estoy impar­tiendo lucha olímpica y greco­rromana, para hacer lucha li­bre no se presta el gimnasio por­que hay un pequeño ring y no es profesional, así que hacemos tra­bajos a ras de lona, doy cardio o nos vamos al (Parque) Ecológi­co, mi labor es dar pláticas para la gente para ayudarles a mejo­rar su cuerpo”, señaló.

TENDRÁ SU PROPIA ACADEMIA DE LUCHA LIBRE

Si bien debido a la pandemia se ha desenganchado de la lucha li­bre por la suspensión de funcio­nes, se mantiene cerca de la lo­na gracias a sus clases, las cuales imparte en el Gimnasio de Pegas­so, otro destacado luchador de la ciudad quien también es policía.

“Estoy desenganchado del ambiente, no desilusionado por­que aquí no se cierra el gimna­sio y se guarda la distancia y to­das las medias, entonces sí ex­traño las funciones, pero tam­bién estoy activo con las clases que doy cuando salgo de la Poli­cía Estatal voy al gimnasio de mi amigo Pegasso y enseño a jóve­nes que quieren ser luchadores en un horario de 7 a 9 de la no­che de lunes a viernes”, declaró.

Sin embargo, en próximos días lanzará su academia ba­jo el nombre de Wrestling Aca­demy Police Man, la cual abrirá sus puertas en la colonia Clavi­jero, y en la que pondrá todo su empeño para que él como maes­tro y sus alumnos, puedan tener un giro completo en su progreso.

“Vamos a dar un giro de 360 grados porque voy a abrir mi propio gimnasio y vamos a im­partir los pocos conocimientos de lucha libre que tengo, lo va­mos a llamar, como mi perso­naje es en inglés, Wrestling Aca­demy Police Man, no vamos a es­tar saturados, pero sí conten­tos de este nuevo proyecto para ayudar a crecer a los nuevos ta­lentos”, destacó.

Protector de la ciudadanía en las calles, pero rudísimo arriba del ring, Andrés Espinosa Ortiz es Police Man, el luchador que tiene lona y calle recorrida siem­pre portando un uniforme y una placa, los cuales le han dado sen­tido a su vida y que ahora en su etapa de sabiduría y madurez, intenta formar a los nuevos lu­chadores y los nuevos policías de la ciudad.

 

Etiquetas: Andrés Espinosa Ortizlucha librePolice Man

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