Mario Galeana
Vanessa se refugió en México porque no quería que sus hijos tuvieran la vida de sus primos… o de su padre: niños convertidos en soldados de la Mara Salvatrucha, recorriendo las calles en medio de la noche.
Su padre dijo que en México no hallaría nadie que la ayudara, que pasaría hambre. Ella, mirándolo de frente, respondió que el hambre era nada comparada con el futuro si se quedaban.
Salió de Honduras un sábado por la noche en la caravana migrante. Se metió en un tráiler con otras 55 madres con sus 70 chiquillos. Pasaron tres días y tres noches y, al llegar a Tapachula, se entregaron a las autoridades mexicanas. Lo hicieron para salvarse a ellos y a sus niños, que venían con fiebre y sed.
Vanessa y sus hijos pasaron 45 días detenidos en Tapachula, hasta obtener visa como refugiados. Piensa que los niños podrán estudiar y casarse en México, y que ella montará un negocio.
“Yo ya no me muevo de aquí.
Yo ya no me muevo hasta que vea a mis hijos grandes y preparados”, dice.

La serie “Identidades. Historias de migración que nos unen” es presentada en alianza con la Secretaría de Cultura federal, Radio Educación, la Agencia de la ONU para los Refugiados en México (Acnur), la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar), la Asociación Civil Puente Ciudadano Región Puebla y el Colectivo de Periodismo Ciudadano Subterráneos.
En sonido, se viaja por la vida de estas profesionistas, empleadas y amas de casa: la huída de sus países, el viaje a México y la vida como refugiadas.


