Por: Rocío García Olmedo @rgolmedo/ [email protected] / [email protected]/ rociogarciaolmedo.blogspot.mx/ Palabra de Mujer Atlixco/ rociogarciaolmedo.com
Palabra de mujer
Estamos a la víspera en Puebla que los partidos políticos concluyan el plazo de sus procedimientos internos para seleccionar a las candidatas y candidatos para participar a los diferentes cargos en el electoral 2020-2021.
En la entidad, como en muchos estados, hay verdaderas rebeliones por imposiciones y rompimientos, como sucede en cada proceso, sólo que en esta ocasión el principal actor es Morena; aunque hay que decirlo, lo hacen pero con miedo, con temor a la represión que les puede llegar desde el “primer morenista” del país, de quien ya sabemos que le molesta y le enoja que contradigan alguna decisión suya.
Y considero que lo es en mayor medida en Puebla, porque hace cuatro años las condiciones políticas eran absolutamente diferentes, cómo olvidar que gobernaba entonces el Partido Acción Nacional y los resultados de esa elección los conocemos, así como los sucesos trágicos que vivimos pocos meses después de ese proceso que vino a cambiar el rumbo de esta entidad.
Hasta este momento, las transformaciones esperadas con ese cambio de rumbo, no se han visto; más bien, las crisis en economía, salud, empleo, seguridad, sanidad y educación están a la vista. El gobierno no ha hecho la tarea a la que se comprometió.
En este año estas crisis pesarán más para las familias y muchas pasan ya y pasarán más penurias. El cambio de rumbo para Puebla y para el país no resultó.
Que si el costo de la gasolina sube, es culpa de los conservadores y/o de los gobiernos anteriores.
Que si el costo de la luz sube, es culpa de los conservadores y/o de los gobiernos anteriores.
Que si el “huachicol” continúa, es culpa los conservadores y/o de los gobiernos anteriores.
Que si los productos de la canasta básica subieron, la culpa es de los conservadores y/o de los gobiernos anteriores.
Que si no hay medicinas, es por culpa de los conservadores y/o de los gobiernos anteriores.
Que si no hay vacunas ni plan de vacunación, es por culpa de los conservadores y/o de los gobiernos anteriores.
Que si millones de niñas/os y adolescentes han desertado de las escuelas, es por culpa de los conservadores y/o de los gobiernos anteriores.
Que si la inseguridad está peor que nunca, es por culpa de los conservadores y/o de los gobiernos anteriores.
Lo que no se ha detenido es la campaña política, esa que inició hace más de una década, que se convirtió en gobierno y que ha continuado desde allí, desde hace poco más de dos años.
Recorridos, mítines, que tuvieron que reducirlos por la pandemia, ¡claro!, pero que fueron retomados aún a riesgo –como fue– de mayores contagios y con ello promesas y más mentiras.
El reciente compromiso surgido de esta “campaña”, en uno de los “mítines” de la semana pasada, es otorgar nuevamente desde los 65 años la pensión universal para adultos mayores; a los que se suman los apoyos para becas, para Jóvenes Construyendo el Futuro, etcétera, etcétera.
El pueblo por supuesto que simpatiza con que le regalen dinero, aun cuando para los expertos no saca a las personas de la pobreza, pero eso es lo que menos importa, porque como de lo que se trata es sólo que sea el medio para ganar votos, pues al gobierno no le interesa asegurar el futuro de las mujeres y de los hombres, creando empleos formales o, como sostiene Boltvinik, “no le interesa ampliar la mirada, no sólo regalar dinero, sino dar los medios para lograr ese florecimiento humano”.
¿Qué queremos para nuestro país?
¿Qué queremos para nuestro estado?
¿Qué queremos para nuestros municipios?
Son las preguntas que a la víspera de las campañas políticas debemos empezar a preguntarnos, para decidir nuestro voto el primer domingo de junio próximo. La moneda está en el aire.