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La indignación movilizó a miles de poblanos

Crónica Puebla por Crónica Puebla
26 febrero, 2022
en Metrópolis, Sucesos
La indignación movilizó a miles de poblanos

FOTO Jesús Peña

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Texto y fotos: Jesús Peña

Un capítulo sobresa­liente de la vida po­lítica de Puebla ocu­rrió en febrero de 2006: el día 14 se difundieron audios que eviden­ciaban complicidad del entonces gobernador Mario Plutarco Ma­rín Torres con el empresario Ka­mel Nacif Borge, para ordenar que fuera torturada la periodis­ta Lydia Cacho Ribeiro.

El 26 de febrero de ese año, más de 60 mil poblanos salieron a las calles para exigir la renun­cia del político conocido desde entonces como El Góber Precioso.

Y, sin embargo, el mandata­rio se mantuvo en el cargo has­ta concluirlo.

Pero su actuación significó la caída del PRI en el estado: el par­tido perdió por primera vez el go­bierno de Puebla ante el PAN, que postuló a Rafael Moreno Va­lle Rosas, quien ganó la elección y asumió la gubernatura el 1 de febrero de 2011.

Marín Torres permaneció prófugo de la ley desde 2019, cuando se le giró orden de apre­hensión, la cual se cumplimentó el 3 de febrero de 2021. Sí, el ex­gobernador cumplió este mes su primer año en prisión, luego de ser detenido en Acapulco, Guerrero, y trasladado de inmedia­to a Quintana Roo.

FOTO Jesús Peña

ASÍ FUE

Esta historia se origina a finales de 2005, cuando la periodista Lydia Cacho Ribeiro publica su libro Los demonios del Edén, en el cual revela la operación de una red de pedofilia en México, en la que participan los empresarios de origen libanés Jean Succar Kuri y Kamel Nacif Borge, bajo la protección de diversos acto­res políticos.

El 16 de diciembre de ese año, Cacho Ribeiro es detenida en Cancún, Quintana Roo, acusa­da por difamación y calumnia, por lo que elementos de la enton­ces Policía Judicial la trasladan a Puebla, trayecto en el cual la es­critora acusa tortura psicológi­ca, pues amenazaban con vio­larla. Quedó libre bajo fianza al día siguiente.

En los audios del 14 de febre­ro, Mario Marín afirma: “Pues ya ayer le acabé de dar un pin­che coscorrón a esta vieja cabro­na. Le dije que aquí en Puebla se respeta la ley y no hay impu­nidad y quien comete un delito se llama delincuente. Y que no se quiera hacer la víctima y no quiera estar aprovechando para hacerse publicidad. Ya le man­dé un mensaje, a ver cómo nos contesta. Pero es que nos ha es­tado jode y jode, así que se lle­ve su coscorrón y que aprendan otros y otras”.

En la conversación telefóni­ca, Kamel Nacif (actualmen­te prófugo de la justicia) alude al mandatario como: “Mi góber precioso. Mi héroe, chingao”.Y le promete dos “bellísimas bo­tellas de coñac”.

En diversas ocasiones, Cacho Ribeiro ha explicado que con “bellísimas botellas” los pede­rastas se refieren a mujeres me­nores de edad.

En un noticiero a nivel nacio­nal, Marín Torres trata de defen­derse y pronuncia la triste fra­se “es mi voz pero no es mi voz”, mientras trataba de argumentar que el audio era falso.

FOTO Jesús Peña
FOTO Jesús Peña
FOTO Jesús Peña

LA MARCHA

La indignación social fue tan grande que miles de poblanos se organizaron a través de mensa­jes de texto (aún no había redes sociales) para participar en una manifestación nunca antes vista en la ciudad, que llegó a formar­se sobre la 11 Sur, a la atura del Paseo Bravo, para desfilar hasta el zócalo, donde la gente se con­centró para realizar un mitin.

Cientos de pancartas fueron hechas con leyendas como: “Yo no le creo a Marín”, “Marín debe renunciar”, “Fuera Góber Pre­cioso”, “Nuestra libertad de ex­presión a cambio de una bote­lla de coñac”, “Vete, Hitlercito”, “Renuncia si tienes vergüenza”, “Yo no vine a güevo, sino porque tengo güevos vine”, entre otras.

Primero en silencio, los pasos sonaban por las coloniales calles de la Angelópolis. Un helicópte­ro sobrevolaba el cielo para “ob­servar la marcha” y hubo algu­nas molestias entre los manifes­tantes por esa vigilancia, pues el recorrido había sido ejemplar­mente pacífico.

El mitin en el zócalo tuvo que apresurarse. El motivo: los pri­meros contingentes habían lle­gado al zócalo y miles seguían en la calle, detenidos por la muche­dumbre. De hecho, hubo gente en el Paseo Bravo que ni siquie­ra pudo marchar por la satura­ción de la avenida Reforma y tu­vo que avanzar hacia el zócalo sobre la 3 y la 5 Poniente.

En ese momento, medios na­cionales señalaban que la parti­cipación se calculaba de 30 mil a 50 mil personas.

La entonces Agencia Noti­mex reportó 60 mil.

El gobierno de Puebla mini­mizó la marcha, asegurando que una manifestación organizada una semana antes a favor de Ma­rio Marín fue superior, cuando en realidad tuvo entre 10 mil y 12 mil asistentes, muchos de ellos empleados de las dependen­cias estatales.

Un mes después, se organizó una segunda marcha contra el entonces mandatario, que estu­vo pasada por agua. Acudieron menos de 20 mil personas, pero aún así fue mayor a la única he­cha a favor del gobernador. En aquella ocasión, una consigna fue cantada: “No somos uno, no somos 10, pinche Marín, cuén­tanos bien”.

Han pasado 16 años de aque­lla megamarcha que marcó a Puebla, y que en los tiempos re­cientes sólo ha sido superada por la del 5 de marzo de 2020, cuan­do estudiantes universitarios del estado, e incluso de otras enti­dades, se unieron para protestar contra la inseguridad en Puebla.

Sobre esta última manifesta­ción, la cifra más conservado­ra calculaba 80 mil participan­tes, aunque el Comité Estudian­til Interuniversitario de Puebla estimó casi 150 mil.

Los universitarios protesta­ron por los asesinatos de tres es­tudiantes que asistieron al car­naval de Huejotzingo y un cho­fer de Uber que los iba a regre­sar a casa.

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Etiquetas: Kamel Nacif.Lydia Cacho RibeiroMario Marín

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